Con una gota de alcohol en mi corazón

Suena el teléfono. Son las 4:30 de la madrugada. No es el teléfono de la casa, es mi celular y otra vez es él. La verdad detesto contestar a esta hora, pero sin no lo hago será muy probable que no me deje dormir. Quizá sea algo importante. Quizá necesite de mi ayuda. Quizá sólo sea para joderme de nuevo. Quizá tenga que colgarle y apagar mi teléfono.

Cuando lo conocí me encantó su manera de mirarme a los ojos y hacer que cada palabra que improvisaba yo la creyera. Me fascinaba esa forma de coquetear y de manejar sus atributos de galán. Desde un comienzo sabía que no iba a ser la única, pero era imposible no caer. Sin embargo, nunca imaginé que el tormento de nuestra unión, no iba ser precisamente por otras mujeres.

Nuestra primera noche (mi primera noche) tuvo lugar después de una gran rumba, en donde bebimos como locos y bailamos hasta el cansancio. Con licor en la cabeza fue lo máximo. La desinhibición era total y el sexo el mejor que supo hacerme. Esa noche fue la mezcla de cariño y pasión que toda mujer sueña.

Después de muchos meses, el sexo se convirtió en un ritual posterior a la rumba. Muchas veces no estábamos juntos, pero sabía que si a la madrugada sonaba mi celular, era porque vendría por mí para hacerme suya. El sabor de mis fines de semana se había convertido en el licor y mi paladar gozaba con ello.

La desgracia vino un mes después de habernos ido a vivir juntos. De la locura por los besos con sabor a aguardiente, pasamos a los insultos y gritos con la (mala) modulación típica de un borracho. Era muy común que de un “HIJA DE PUTA… PERRA”, siguiera un “PERDÓNAME AMOR, PERO NI POR EL PUTAS ME VAS A DEJAR”. Ya nada me daba alegría, todo era muy triste. Nunca creía que un ser humano tan especial, tan bello e inteligente, llegase a ser tan estúpido, cuando el licor lo dominaba.

(Por aquel entonces estaba fascinada con Charles Bukowski, un gran escritor que vivió –literalmente- borracho y que su mayor virtud era hacer escándalos en las reuniones de la elite social, a las que asistía completamente ebrio. Que casualidad leer algo que vivía en carne propia. Y yo no creo en las casualidades)

Como era obvio, la relación no continuó. Fue difícil dejarlo –si es que lo hice- porque desde que no vivimos juntos, las conexiones por teléfonos son constantes. Todos los fines de semana me llama ebrio a la madrugada a decirme que me ama; que me necesita; que lo golpearon y que está muy mal; que nunca me quiere volver a ver; que ninguna es como yo; que soy la mejor madre del mundo; que me ama; que me odia; que me desea; que me aborrece; que si; que no.

Definitivamente él no sabe cuanto me entristece su estado (no estado) que tiene los fines de semana. No sabe cuanto me duele que eche a la basura su juventud por una MALDITA botella de licor. Y lo que más me duele es que ese estado me ha hecho desear su muerte.

-Lo mejor es que te hundas en tu idiotez para que yo sufra con mi sabiduría por haberte hecho parte de mi vida. Ahora, ¡PÚDRETE, PORQUE NO TE VOY A CONTESTAR!

¡Ay! Tan lindo ¿Por qué será que no tienes novia?

Todavía recuerdo con total nitidez cuando Mariana vino a mi casa con los ojos llorosos, el ánimo decaído y una hoja en sus manos. Yo hasta ese momento siempre la había visto como la mujer perfecta con la que seguramente iba a tener una relación muy larga y hermosa. Cuando entró a mi apartamento, se lanzó a mis brazos y lloró como loca. No entendía que le sucedía, pero el hecho de tenerla abrazada a mi pecho me encantaba. Era como disfrutar con su dolor.

Cuando paró de llorar –media hora después– me estiró su brazo y me pasó aquel papel que traía consigo. Era una nota que declaraba un amor clandestino y ponía en evidencia a un güevón y su tiniebla. Hasta ahí todo era confuso, pero cuando volteé la hoja me di cuenta que aquel gúevón, era su ex-novio y que dicha tiniebla, era una “amiga” que tenían en común, para ser más exactos “la mejor amiga” de aquel afortunado. “Que buena amiga tenés” pensé en ese momento.

– Si ves Carlitos, ese tipo es un hijueputa… yo sabía que no estaba solo. Lo que no entiendo es por qué me llama todavía y me dice que me ama, si anda con es ESTUPIDA.

– Pero por qué decís eso Mariana. Aquí sólo dice que ella le encanta y además tiene fecha de hoy. Es decir que puede ser que él no quiera nada con ella y vos te estés armando películas en tu cabeza. Además para que necesitas a ese güevón si me tenés a mí. Yo te puedo dar más de lo que cualquiera pudiera dar.

­– Yo sé Carlitos… Por eso es que te tengo como amigo. Tú siempre sabes como sacarme de todo mis enredos. No entiendo por qué sí eres tan lindo no tienes novia. Seguro que ya vendrá una.

Siempre era el mismo consuelo de estúpido. “No entiendo por qué sí eres tan lindo no tienes novia” que fracesita tan MARICONA y TRILLADA. Con vos Mariana son 24 las que me dicen lo mismo, contando a mi mamá, quien es la única a la que le puedo creer ese cuento.

Desde aquel día no hubo noche en que no llamara mi hermosa Mariana. Discutíamos horas enteras sobre la relación que sostuvo con aquel güevón y los problemas que tienen vivir juntos 6 años. Yo la aconsejaba y calmaba sus ataques de llanto cada vez que él volvía. Era mi mejor estrategia para llegar a su corazón. Sin embargo, cuando todo parecía ir bien, porque las conversaciones cada vez era más de nosotros -menos de su relación pasada-, fue cuando vino de nuevo a mi apartamento. Esta vez estaba súper feliz. El motivo era porque había regresado con el GÜEVÓN MAYOR. Motivo que reafirmaba mi inevitable fracaso.

Hoy sigo enamorado de ella. No la he vuelto a ver. Debe ser que sigue con él. La verdad (hago el que) no me importa. Mi vida ahora le pertenece a otra diosa. Una diosa que ilumina mis días y que pasa delante de mí en todas las clases sin darse cuenta de mi presencia. La misma por quién me encantaría volverme otra vez un amguito gay. ¿Será que algunos nacimos para esto?

Melancólico Recogimiento

No es la música. No es el clima. No es el ambiente. No es ella, ni soy yo. Simplemente es la semana y su estúpido estado de reflexión. Y, por esto, se ausenta de mi mente su presencia. ¡Que lástima!

Sofía es un ángel sin alas, ni omnipresencia. Es la mujer con la que quiero problemas. Es por quien quiero dejar esta paz de la soledad. Es una desgracia que deseo vivir, acompañada de mucha mierda en mi cabeza y Utópico de Cáncer taladrando como banda sonora en esta historia.

No debo pensar en nada. Si, reflexionar mucho. No hay nada ahí y quizá no lo haya. Sin embargo, mañana puedo decidir otra cosa. No intenten entenderme, no pretendo que lo hagan.

Ahora me tomó un trago amargo. Un trago de cerveza Poker que me acompaña en esta historia. La que canta Andrés en mis oídos. Una historia donde todos mueren; su nombre es Estúpido y es una canción GENIAL… Tal como me siento hoy… ¿GENIAL?... ¿estúpido?

Imagino el futuro (pierdo el tiempo). ¿Será que si? (conjeturo bobadas). Escucho Prueba y Error (táctica que siempre funciona). ¿Cuánto es mucho y cuánta melancolía se tiene? (pregunta necia). Sólo escribo para esperar (ya tengo hambrecita… ¡LLAMÁ!). ¿Me pasa algo? (no es nada… frescos)

Epílogo
1.
La semana santa me aburre, sobre todo, cuando no he podido ir al X Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá
2. Sofía no existe, no es nadie en particular.
3. Utópico de Cáncer, Prueba y Error y Estúpido son canciones de Andrés Correa, que escuchaba mientras escribía.
4. La Poker estuvo deliciosa.
5. Y, si…tengo vuelta un ocho mi cabeza. La tesis (que ya no tengo). Las responsabilidades con El Clavo (que me llenan de motivación). Mi guión (nada que avanza). Y, lo más mamón, ¿cuándo terminaré el ciclo de la Ingeniería Electrónica?.
6. Aprovecho estas mini-vacaciones para tomar MAXI-DECISIONES.

Re-sabios de viejas mañas

I

Él la ve desde su habitación. A ella le encanta hacer de todo con la ventana abierta y que todos la vean. En varias ocasiones, él se masturbó mientras ella se lo hacía a un amante. Un amor perfecto entre vecinos que no se conocen.
Carlos es un tipo frío, solitario y amante del aguardiente Blanco del Valle. Le encanta perder tardes enteras viendo 'muñequitos' en la televisión y noches completas fantaseando con la vecina. Lee cuanto libro y autor se le cruza. Ama el olor de la marihuana y sueña con tener una productora de cine.
Mariana en cambio, es una mujer descomplicada y alegre. Ama el buen sexo y las aventuras de una noche. No se preocupa por averiguar el nombre de sus amantes, pero de todos conserva algún objeto personal, ya sea, un bóxer, un pedazo de cabello -incluso pelo-, un reloj, una manilla, en fin, lo que les pueda 'robar' después de enloquecerlos en la cama.
Aunque Mariana ya sabía desde hace mucho tiempo que su vecino la observaba, fue ella quien fingió sorprenderse al verlo una noche mirando por la ventana cuando se desnudaba para acostarse a dormir. Él se quedó inmóvil y no supo que hacer. Ella en cambio comenzó a escribir con lápiz labial en la ventana su número telefónico.
No pasaron cinco minutos cuando el teléfono de Mariana sonó. “Papá yo contesto” dijo Mariana, imaginando que su amante del balcón la estaba llamando. Como no lo iba hacer, ella era toda una tentación y él un pobre solitario que soñaba con su humedad. En efecto era él, con su voz ronca y sensual, a Mariana le pareció escuchar un locutor nocturno de eso que hablan de Jazz en una emisora de las que escucha Juan.
La llamada fue corta. Ella quedó en ir a su apartamento inmediatamente. Carlos no lo podía creer, todo había sido fácil. Además tenía total confianza en sí porque suponía que era la primera vez que Mariana lo pillaba. Todo estaba a su favor. Él conocía sus gustos en el sexo y ella no lo sabía.
Bastó con 15 minutos para que Carlos quedara exhausto y las mismas facciones de satisfacción en el rostro de Mariana. Para ella todo había funcionado, no podía creer que en tan poco tiempo haya sentido todo lo que sintió. Quería repetir, pero no podía, “mañana es lunes y tengo que ir a estudia”. Carlos entendió, debe estar en parciales y por esa época no se puede faltar a clase. “Bueno nena, espero que te vaya muy bien mañana en la universidad y no olvides pasarte por acá cuando quieras”. “Claro, pero será cuando salga del colegio” respondió Mariana riendo, mientras salía del apartamento.
Mariana se fue sin llevarse nada de él. Era la primera vez que lo hacía. Tal vez por el afán. Tal vez por que nunca volvería.
II
Carlos contó por primera vez y en exclusiva a Sebastián, su gran amigo, sobre la noche fugaz que tuvo con Mariana. Lo narró en tono depravado y totalmente apasionado. Describió cada una de sus caricias y la forma en que esos quince minutos se volvieron toda una eternidad. Quince minutos que han servido para hacer el ritual de la mano durante tres meses seguidos -tiempo que lleva desde aquella noche en que esa culicagada pasó a su apartamento y se lo merendó-.
Mariana dejaba loco a todos sus amantes por su sabiduría en la cama y por su gran ternura para enamorar. En sus redes caían los más fríos y pervertidos, al igual que los idiotas y románticos. Cuando digo enamoraba, no me refiero al popular ‘encoñe’ (quedar aferrados al sexo de una mujer) el cual todos alguna vez vivimos. Hablo de amor, de ese amor puro que todos creemos sentir en nuestra primera relación. Porque, simplemente, Mariana con su corta edad y experiencia, es la combinación perfecta entre encanto, delirio y mando.
Recuerdo muy bien las palabras que utilizó Carlos para narrar esa aventura. “No es simplemente excitante, es bello. Te olvidas de la edad, te olvidas del compromiso, sólo ella y yo. Tan pronto entró a mi apartamento, no tuve tiempo de dominarla. Era ella quien hacía conmigo lo que quería. Primero, no pidió permiso para entrar en todo mi espacio y escoger el lugar en dónde quería follar. Luego de aquel vistazo, no dudó en acercarse y preguntar si me había gustado todo el espectáculo que ella hacía con sus amantes para mí. Quede frío. No tenía palabras para responder semejante ataque. Ahora mi supuesta ventaja se había vuelto en mi contra. Cuando estaba a punto de responder –no sé que cosa-, ella me interrumpió. Me besó y dijo: A ver que tanto le sirvió verme en acción, e inmediatamente agarró mi entrepierna y comenzó la gran Ceremonia.No pensé que semejante infante supiera tanto de sexo. Sus caricias algo extrañas –algunas nuevas- me hicieron sentir de todo. No hubo pudor. No hubo respeto. Todo fue un toma y dame, que no había experimentado nunca. Su humedad era increíble. No creí verla más excitada que en aquel momento y -dejáme decirte- ya la había visto muchas veces follar. No es crédito mío. Es totalmente suyo, porque fue su enseñanza la que me dejó bien parado (literalmente)
Carlos nunca se cansaba de repetir la misma historia. Aquel relato se había convertido en todo un mito urbano. Muchos pensaban que se lo había inventado. Otros simplemente gozaban con su narración para pasar una buena tarde al calor de unos guaros.
Bajo un fuete calor y con el Blanco acompañándolos, Carlos repetía su hazaña. Para ese entonces, historia vieja –tres meses son bastantes, para tener una vecina así y no repetir-. Fue ahí, en medio de su narración, cuando escuchó la voz de Mariana. Era inconfundible aquella voz delicada y aguda acompañada por una risita pícara. Su mejor arma para enamorar.
Mariana se encontraba a dos mesas de la de ellos. Ella tampoco se había percatado de la presencia de Carlos, pues en ese momento era más entretenido hablar con el galán que la acompañaba.
Carlos de inmediato interrumpió su cuento y se acercó a saludarla. Ella lo miró y sonrió un poco. “Hola Mariana” dijo Carlos. “Hola señor... ¿nos conocemos?”, respondió ella muy fríamente. Carlos sonrió, por cortesía, ante aquella respuesta, pero al darse cuenta que Mariana no hacía ningún chiste, dijo: “Perdón, es que te pareces mucho a una chica que solía ser mi amante”. Le dio la mano al galán a manera de disculpas y se marchó para su mesa.
III

Nunca había sentido tal potencial en tan poco tiempo. No me imaginé que con observarme por la ventana había aprendido tanto de mí y, que yo iba a disfrutarlo tanto como él. ¡No lo puedo creer! Simplemente, fue divino”. Comentó alguna vez Mariana, para sí, mientras sudaba en el baño después de haber disfrutando con sus largos y delgados dedos del placer más grande, un placer que tan sólo se comparaba con los quince minutos al lado de Carlos. Quien pudo tener con sólo haberlo pedido... pero no lo hizo.

Desde que Carlos dejó de relatar su famosa hazaña con la niña de colegio, no se le volvió a ver triste. Nunca se pudo explicar por qué no lo reconoció, por qué lo ignoró, por qué lo había utilizado y, ¡lo más triste!, por qué no lo había vuelto hacer. Sin embargo, bastó con que trascurriera un mes después de lo del café, para que Carlos volviera a enamorarse de Tsukino Usagi, su mona favorita de Sailor Moon y dejara atrás la fugaz india que robó su sueño por cuatro meses. Prefirió idealizar la situación mezclando en su cabeza a Mariana y la guerrera lunar.

Mariana ahora andaba de mano con aquel galán, el mismo que Carlos le tocó ofrecer disculpas por ‘el mal entendido’. Era la primera vez que se le veía estable. Había conseguido trabajo como cajera en un supermercado muy tradicional de la ciudad. Varios de sus compañeros decían que estaba loca. Cuando estaba en 'las buenas', era la más caliente entre los estantes. Pero cuando no tenía ganas de nada, parecía esquizofrénica hablando con su imaginación y confundiendo a los clientes con Carlos.

Cada día la zozobra se apodera más de Mariana. Su discurso era el mismo. Recordaba. Maldecía. Lloraba. Se aceleraba y volvía a llorar. Para esos días ninguna de sus amigas la soportaba. El supermercado había desistido de sus servicios. La soledad se había vuelto su compañera fiel. El destino jugaba con ella; justo cuando necesitaba más distracción, era cuando todo estaba más parco.

Mientras Carlos vivía en la oscuridad de su habitación, la persiana siempre cerrada, enamorado de la rubia con facciones japonesas y calores de Manga; la estúpida de Mariana no hacía otra cosa que vivir llorando por su fracaso, por su perdida, por su payasada en el pasado y repitiendo siempre el mismo lema que todos aprendieron como una Oración: “lo tuve todo con él y lo perdí por culpa mía….mía y… sólo mía”.

Llevaba en esto, un año y cuatro meses. Diez y seis meses de haber estado con un señor taciturno que en quince minutos la hizo feliz. Cuatrocientos ochenta cinco días de los cuales trescientos sesenta y cinco, me había tocado vivirlos a su lado escuchando que otro pelmazo le dio a mi novia, en quince minutos, todo lo que yo no he logrado en un hermoso año.

Ahora en este apartamento, en esta ventana, miro al frente, al vecino, al habitante tras el ventanal, quien desde hace rato no abre la persiana y no observa para acá. Es un cuadro patético que me llena de dolor y decisión. En este momento, mientras mi hermosa Mariana (bello nombre, que anhelaba tuviera nuestra primera hija), se arregla para asistir conmigo al concierto de Charly García, yo escribo mi despedida -llena de dolor y desprecio- en una simple servilleta que encontré en el comedor.

Por cierto y para que no queden como en “Lost in traslation”, lo que le escribí en la servilleta fue:

Añeja mi sangre, para cuando tengas el paladar bien afinado
y puedas catar las gracias de mi amor. Mientras tanto, púdrete en tú felicidad
incierta de esperar en él lo que yo te puedo dar.

Adiós Mariana. Sebastián.

PD:/ Cuando suene Necesito juro que voy a llorar porque en
mi mente ya no estarás
.

Entre amigos y copas vacías


Por Cristhian Carvajal
Dániel Mauricio Guzmán
Kevin A. Castillo G.
Carlitos

¿Que qué me hace feliz? Pues, nada mejor que una buena compañía, unos buenos amigos y unas buenas copas. Me encanta oír a mi sobrina decir: “te amo mucho tío”. ¡Que bien!. ¡Que sentimiento!. ¡Que verdad!. ¡Que amor!.

Cantar. Gritar. Sentir y recordar. Sufrir sin sentir. Cantar de nuevo y volver a gritar. Que chimba, todo entre amigos funciona. Nada se reclama. Nada de envidias. No hay mañana. No hay que madrugar. No hay malos sentimientos. Todo se escribe y no se respira por la herida. Se aconseja y no se escucha.

Todos escribimos y Pepito es el primero. Feliz ‘escritor’ de las 3:00 a.m. que encontró su inspiración a esta hora. Se revive la historia de cada uno y se mezclan los protagonistas. Todo un enredo. Nada combina.

Nada de lo que yo haya escogido me ha dado más satisfacción, que estar acompañado por mis más grandes amigos. Nunca se van. Siempre te escuchan y no se maman de hacerlo. Se van para la Argentina sin dejar de estar acá. Sufren por el pasado y se castigan con los recuerdos, pero nunca te niegan compañía. Tienen el orgullo más grande, pero se doblegan ante vos para ayudarte, aún teniendo que sacrificar su integridad.

Se da sin pensar en recibir.

Voy yo. Voy ahora que llego al límite. Ahora que sólo tengo que cruzar.

¿Felicidad? No, no puedo empezar por ahí. Sería pura Mierda…¿De qué sirve entregar tanto? ¿De qué sirve pensar en eso cuando la que habla es la absoluta decepción? La razón es una ilusión, ya te lo dije Cristhian ¿te acordas? Creí controlar. Creí dominar.

La esencia. Lo que hay es magia. Me gusta pensar que donde no está el hombre y su razón está la magia. Enamorarse es magnificar esa magia, pero es sólo razón, es la certeza de algo que no podes objetar razonablemente, es ilusión.

Vacío::..Vacío tengo una nueva oportunidad. No es tan malo darse contra el mundo.

Ahora, de vuelta a la realidad. Dejo de darle la espalda al universo. Sí, yo soy feliz, yo puedo hundirme en la más desgarradora depresión y volver siempre a contar la historia, para volver a cantar a gritos con la gente que quiero putamente. Y vos….vos te podes podrir con ese que te dará de lo que siempre te ha dado, de lo que siempre tendrás, de eso que quise cambiarte por un mundo imperfecto, pero honesto, pero lleno de pasión. De un amor que nunca tendrás.

Ahora he cruzado la frontera, encontrando en la simpleza la más cochina felicidad y me hundo feliz en la crapulencia de tener amigos tan del putas. ¿Daniel el malito? ¿Quién es ese?


Yo no soy de los que escribe, no soy del tipo de los que se expresa, no soy de los que se abre, no soy de los que hablan, pero cuando hay motivos e inspiraciones, no temo en hacerlo.

¿Amigos?; ¿qué son los amigos?... Seres humanos que van al lado de uno en las malas y en las buenas. Gente que te acompaña, te entiende y te acepta, gente que te calla y te hace hablar, personas que te destruyen y enseñan. Gente del putas, del carajo o como lo quieran ver.

Yo soy el del orgullo al extremo, quizás la persona mas egocéntrica que encontrarás, el ser más racional que se puede encontrar en este planeta, uno de los que se encuentra en lado oscuro, uno de lo I+H, pero de los que detesta estar solo y peor aún sentirse solo. Por eso y por muchas otras cosas, que vivan los AMIGOS, ¡eso es lo que hay!.

No sé qué hora es, sin embargo, tengo muchas letras que liberar perfumadas con sentimientos endemoniados. Por segunda vez escribo bajo el preámbulo del amanecer con el sabor inconfundible de la amistad. Ayer fue para Mónica, ahora trazo por tres individuos felices y tristes. Los veo cerca, casi pegados a mí. Pasamos, antes, por un estanco con el objetivo inconsciente de ablandarnos con la amargura de las cervezas. Ahora, en este apartamento desconocido pero confiable, con uno menos, pasamos caminando por el rock y la salsa, agarrados fuertemente de las inspiraciones para conservar la alegría aparentemente improvisada. No sirve pensar, por el momento, en el más tarde. Este minuto quiere seguir encaramado a veinte metros de las obligaciones, sólo para seguir disfrutando junto a los que están trepados encima.

Cristhian: hay una canción desconocida para muchos y para mí, pero quiero que los dos la cantemos con los ojos cerrados. Mañana, por fortuna, habrá tiempo para decidir en el cómo lo vamos a hacer.

Daniel: voy a acostarme a dormir para bajar por un libro enfermo de versos. Uno, el más bellamente grave, te quiero regalar.

Kevin: mañana, a esta misma hora, dedicaré el amanecer para decidirme qué te voy a dar. Estoy entre una canción y un verso.

A los tres: simplemente los quiero bastante.

De ayer a hoy


3:00 p.m. La ilusión es mucha. Las expectativas pocas. Los recuerdos demasiados. Y el sentimiento hermoso.

Se siente revivir la fantasía de estar a tu lado, de hacer en el sofá lo que no se hace en la sala. De vivir los momentos en la oscuridad de un cine sin poder concentrarse en la película. De viajar tan lejos para volver contento. De no importarme nada y complicarme con temores pendejos.

Hace años que no te siento. La distancia te confundió, la claridad desapareció y el ánimo, más que dañarse, se desvaneció. Jamás te atrapé

Siempre solo imaginando y creando. Blindado por fuera, pero igual de vivo por dentro. Huyo de acá para recordarte allá. Nada bueno. Nada motivante. Todo una mierda.

Ayer el juego de ser novios. Hoy solo en la escritura. Ayer crecí a tu lado y aprendí que lo primero es lo primero, que la memoria se marca y se sufre por siempre. Hoy, tú en cada bebida, en cada lugar y en cada canción. Ayer, Fito, Ekimosis y Arjona. Hoy, el mismo Fito, menos de los otros, más Charly, Calamaro y Spinetta.

-¡¿Y hoy te gusta la salsa?!

Claro, se ha vuelto gran parte de la banda sonora de mi memoria. Simplemente hoy y ayer, ¡Que viva la música!

Ya no me acuerdo de nada -lo quiero negar-… No me quiero acordar -no se pueden vivir de lo que fue-… Quiero olvidarte. -¡Pero lo quiero hacer ya!-... Comenzar de nuevo otro camino. Hoy más
'grandes'. Hoy sin temores. Hoy listo para apostar todo y volver a perder.
–¡¿Otra vez?!...¡Joder!-.

Sangre añeja, venas nuevas

3:00 a. m. Entro y salgo del sueño para ver las imágenes de mi desvelo.

No sé cuantas veces he vivido esto contigo, pero confieso que me sigue gustando. Desprecio. Lujuria. El mismo sentimiento revuelto en la cama. Me gusta ver tus ojos de agua lamiendo mis entrañas. Me gusta esta posición de poderío que te hace sentir humillada. Me gusta tu deseo. Odio tu dolor.

- ¿Sabes algo mi amor?, me encanta este momento.

A mí no. Prefiero entrar y salir sin preguntar. Saltar del momento para matar lo que fue y, hacer de esto un simple recuerdo. Recuerdo que me ayuda a saber lo que fui, pero que nunca me ha impedido seguir sin tí. Vete, vete ahora que ya me cansé de este plato insípido lleno de silicona y hormonas. No eres lo que imaginaba y no sabes a nada.

- Fue maravilloso…Te amo

¿Maravilloso? ¿Te amo? ¡¿Pero qué es lo que tenés en la cabeza?! Esto fue sólo sexo y, del más sucio… ¡Que maravilla! Si, tenés razón, aunque la razón no implica verdad y mucho menos decisión. Y mi decisión Mariana, es dejar el placer. Dejarte para siempre.

- Mi amor, me llamas ahora cuando llegues a casa.

Vuelvo a mi estación. A mi paradero viejo. Al lugar en donde espero encontrar esa verdadera maravilla que implica el amarse y el desease hasta no poder más. Utopías que creen vivir los enamorados, pero que no sirven para vivir. Amor al que se le escribe y que no agradece.

Añeja mi sangre, para cuando tengas el paladar bien afinado y puedas catar las gracias de mi amor. Mientras tanto, púdrete en tú felicidad incierta de esperar en él lo que yo te puedo dar.

Adiós a ti. Adiós Delirio

Ayer no tuve un buen día. Estuve pensando mucho en ti y no supe donde estabas. Sigo añorando los días en que me acompañabas a estar sola. Días en que yo escuchaba el mar y tú fingías percibirlo. Tiempos aquellos en que estabas solo, pero conmigo. ¿Cuándo será que vas a volver? Ahora te vas y no es ahí, no es a mi lado, no es al bar, no es temporal.

Recuerdo la camisa deshilachada y esos converse rosados que tanto me encantaban; esa sonrisa que iluminaba mis días y esa llamada diaria de España que me enloquecía. No es que te extrañe; nunca te he tenido. No es que me muera por tu olor; nunca lo he suspirado. Simplemente me acostumbré a la ilusión de no estar sola porque existes.

Yo, una desequilibrada inmadura que juega con tus canas de viejo decrépito. Tú, un ciego estúpido que no sabe apreciar la belleza. No ves lo mucho que cambié. No ves lo valioso de mi experiencia. No ves mi edad. No ves nada.

Sé que ahora no te parecen delirantes nuestros lugares y que soy insoportable cuando el mar está cerca. Pero, dime cuánto sabes de mí… ¡Ni mierda!, eso también lo sé. Entonces, por qué putas te vas sin comprar mi corazón y sin llevar en esa bolsa un poco de mi razón. Atrévete a hablar, no dejes de decir lo mucho que me deseas. No me desilusiones. Este juego de imaginar toda una vida sin conocerte, me tiene sonrojada y, muy probablemente, con cara de estúpida.

- Son $43.500 caballero… Con mucho gusto y recuerde que es un placer atenderlo. Mi nombre es Mariana, que tenga una buena tarde.

Adiós Delirio. Nuevamente te vas. Hoy en un cuerpo anciano, mañana quizá en una hermosa colegiala que trae su ‘inocencia’ bajo la falda escocesa que tanto te hechiza.

El viento y las cenizas

Es una historia del pasado. Es un pasado que no se ha ido, no porque haya retornado el recuerdo, si no porque no ha pasado. Es la tragedia de un amigo que por estúpido optó seguirla, aunque él mismo sabía, cuan difícil es soltarse cuando uno es masoquista.

Duele, duele mucho el dolor ‘ajeno’, más si en realidad es de alguien que no es ajeno. Sin embargo, parece que la razón obedece a la experiencia en carne propia y, que los maltratos de la vida deben vivirse, sentirse, sufrirse, para luego decir: “Qué mamera parce, ¡achk!”.

Lo curioso de escribir sobre el dolor, es que se puede hacer tranquilamente cuando estás al lado del camino. Se hace más fácil pensarlo y decirlo, pero de igual manera se hace muy difícil reconocerte en el espejo de él. Ese espejo que refleja lo que vos mismo has sido, lo que vos mismo estás pensando hacer. Es soñar con que las cenizas de algo que se quemó, vuelen con el viento, para decir: “Se acabó”.

Pero no se acaba, no como uno cree. Es una canción que durará por siempre, porque así la queremos oír, una canción con dolor, una canción sin fin. Y es inevitable cantar, pero quisiera que él cante para otro público, con otro color y con otra melodía.

Inténtalo. Es bueno arriesgar.

Crimen Ferpecto


Título original: "Crimen Ferpecto"
Director: Alex de la Iglesia
Guión: Jorge Guerricaechevarría y Alex de la Iglesia
Dir. fotografía: José L. Moreno
Género: Comedia
España, 2004.







Si algo anhelo al entra a una sala de cine, es encontrarme con una película que me entretenga -a diferencia de lo que podrían pensar los críticos “mamertos” de cine, que no pueden ver una película si no es de un gran valor artístico-. Esto no quiere decir que no ame el otro tipo de películas, las ‘intelectuales’, sino que me conformo con que, el arte del entretenimiento cumpla con su función; entretenerme. Y, por supuesto, ir a ver a Alex de la Iglesia, es ir a ‘cagarse’ de la risa toda la película, es decir, a entretenerse como loco.

Crimen Ferpecto es una película que interactúa con el espectador, al punto de hacerlo cómplice de los desquiciados planes de Rafael (Guillermo Toledo) y voyerista de todas sus relaciones. Cuenta con dos narraciones, una que se le hace al espectador, en donde Rafael nos comenta de su vida y planes frente a la cámara. La otra, es la que narra las situaciones que se viven en el ‘mundo’ de Rafael y la tienda Yeyo’s, en donde se desenvuelve todo el inverosímil suceso del asesinato accidental de Don Antonio, del cual el único testigo fue Lourdes, una horrible trabajadora que aprovecha su complicidad, para hacerse con el galán y convertirlo en su esclavo.

El humor negro de la película supera la verosimilitud de la misma. No importa que pasara con la resolución del asesinato. No importa si en la realidad pueda suceder algo tan complicado como asesinar y, tan cómico como desaparecer las evidencias. No importa si se burla del espectador o con el espectador. Lo importante es que, nada de eso importa, porque es humor y cumple con su función, hacernos reír.

Alex de la Iglesia nos ha acostumbrado a ese tipo de propuestas en donde juega con la cámara, con los personajes, con la fotografía y hasta con nosotros, quienes seguimos asistiendo fielmente a sus películas ferpectas.

Habana Blues


Título original: "Habana Blues"
Director: Benito Zambrano
País: España
Año: 2005
Género: Drama
Producción: Hispano-cubano-argentina









Para la historia del cine la musicalización de los filmes ha jugado un papel muy importante, incluso en la época del cine ‘mudo’, se proyectaban las películas con música en vivo. Imagínese, qué seria de los clásicos de Chaplin sin su acelerada banda sonora (realizada por él mismo) que enriquecía los actos tragicómicos de Charlotte. O cómo habría sido la grandiosa batalla del “Acorazado de Potemkin” si no se apoyara con la música que incrementaba el horror de la guerra.

Un ejemplo preciso en donde la música hace a la película y la película a la música, es “Habana Blues” Bello filme de producción Hispano-cubano-argentina que expone el sueño de dos cubanos, Ruy y Tito, por exportar su música y demostrar al mundo que Cuba es un nicho de grandes artistas. Sin caer en situaciones comunes y música tradicional (como lo es el son cubano), esta historia se narra al ritmo de las canciones, el saxofón y las voces de los personajes, que cantan y cuentan toda la vida de un artista en cuba, los dramas íntimos que los han inspirado, sus vidas familiares y su grandiosa amistad.

Apreciar una película latinoamericana con esta calidad da mucho placer, es una clara demostración de que las producciones en este continente, se pueden hacer con compromiso y talento. La fotografía es limpia y el escenario de la Habana encaja perfectamente como apoyo a la puesta en escena. Adicionalmente se tiene dos grandes interpretaciones de Alberto Joel García (Ruy) y Roberto Sanmartín (Tito), que involucran al espectador hasta el punto de hacerlo cómplice en sus sueños, aventuras y odiseas, que trae consigo ser artista en un país comunista y además tercermundista.

Algo de las tres equis

Hace poco que revisaba y organizaba mis videocasetes (VHS), unas reliquias que guardo con recelo, me encontré con uno de esos casetes que no tienen ninguna marca ni etiqueta para saber lo que está grabado y, como la cuestión era organizar mis películas, documentales y videos, inserté dicho casete para ver a que categoría pertenecía.

Lo primero que me llamó la atención antes de meterlo, fue ver que la cinta estaba como en la mitad, es decir, parecía que la última vez que lo había visto, no lo terminé. Habrá sido por qué era muy malo, o por qué hacía parte de los videos caseros, que siempre deja uno sin terminar? No sé, tocaba averiguar...

Cuando hundí play comenzaron los gritos placenteros y a deslumbrarse el antiguo mete saca en un primerísimo primer plano, donde todo era explícito. ¡Claro!, el videocasete sin etiquetas era una película porno que tenía desde hacía mucho tiempo y que por supuesto no podía tener el nombre en su carátula, pues podía haber corrido el riesgo que mi madre la viera en mi habitación y comenzara con las preguntas incomodas, que en mi época de “cinéfilo xxx” no podía haber respondido.

Haber visto de nuevo las escenas de sexo explícito en mi televisor, me recordó que aquella situación, era y es, muy común en la época donde estamos madurando (tanto hombres como mujeres) y las inquietudes por el sexo llegan. Intuitivamente, todos en ese momento, nos remitimos a este tipo de cintas, donde todo se puede apreciar a flor de piel. Sin embargo, lo que tal vez muchos de los amantes de este género del cine no sabe, es que nació como documental. Si, casi al momento que el cine nació en Francia, ya se estaban haciendo, por encargo, películas con alto contenido sexual, que solamente pretendían reflejar imágenes en movimientos de una pareja follando.

Pero al pasar el tiempo este tipo de películas cobró un cambio rotundo, no necesariamente en su contenido, sino en la forma en que se producían, debido al gran interés comercial. En los setentas, década del "destape", en dónde las reminiscencias de los gloriosos y maravillosos 60´s aún perduraban en algunos espíritus hippiescos perdidos en el espacio, las películas porno eran una buena manera de experimentar, no solamente con personas de “oficio” (prostitutas como en sus inicios), sino con actores “profesionales” y técnicas de montaje para crear continuidad y poderío en las escenas donde el tiempo de duración es muy importante.

Es aquí donde tiene lugar la primera película xxx (Garganta Profunda) con historia y actuaciones, propiamente no muy acertadas, pero que sin duda marcaron un mito en el cine porno. Esta película fue el impulso para que la industria pornográfica sea lo que es hoy en día, donde se producen miles de películas al año con el mismo contenido, variando los escenarios y las historias, que no van más allá de cruzar tres palabras antes de llegar al repetitivo acto sexual.

Si algo queda claro tras ver una de estas primitivas películas es que el género ha evolucionado "artísticamente" muy poco. Es, probablemente, el género que más ha crecido en el aspecto económico pero menos en el aspecto "creativo". Quien diga que dentro del porno hay clases y que a él le gusta el porno con argumento, está intentando dar lustre a un tipo de cine que sólo tiene una función para el espectador que lo consume... esa misma función que ha hecho que vayan desapareciendo las salas X (cabinas de sex-shops aparte) pues los pornófilos de pro prefieren ver este tipo de filmes (que ni siquiera se ruedan ya en celuloide sino directamente en vídeo) en la comodidad e intimidad de sus hogares... con el cuarto de baño bien a mano.

Aunque actualmente, la industria pornográfica es muy grande y existen estrellas reconocidas a nivel mundial, festivales donde premian todo tipo de categorías y es muy fácil su acceso, siento que el gusto por apreciar la “realidad” en este tipo de películas, sigue vigente. Piensen no más en la cantidad de mensajes que se reenvían por Internet con alguna “universitaria” teniendo sexo o posando desnuda para hacerse un billetito extra. Además de la cantidad de videos caseros que se hacen las propias parejas (famosas y no famosas) que llenan más las expectativas de los pornófilos, que las “grandes” producciones, donde el argumento no existe y las escenas redundan.

Quizá verse reflejado en la pantalla, sea lo más importante para todo cinéfilo, en materia pornográfica o en cualquier otra materia. O qué piensa usted?

Arte, industria y entretenimiento

Según los críticos y los conocedores del “séptimo” arte, cuando uno se va a ver una película debe tener conocimiento de la historia (o carrera) que han hecho sus directores y guionistas, además del contexto social de la época en que se narra la misma y el periodo en que se hizo. Todo esto está muy bien para los grandes intelectuales y para algunos mamertos que queremos mucho este arte, pero ¿qué pasa con el espectador promedio?, con ese despistado que va al cine simplemente a ver un filme que le agrade y lo entretenga, o es qué, ¿acaso este arte, como muchos otros, no se hicieron para eso?

Repasando la historia, el cine nació por un afán de inventar algo que pudiera proyectar imágenes en movimiento. Los hermanos Lumière, inquietos por la ciencia, proyectaron una película-documental en Francia, el día 28 de Diciembre de 1895 en el #14 del Bulevar de los capuchinos, mostrando la llegada en tren de los asistentes a la misma. A partir de ese momento comenzaría la evolución del cine transformándose en arte e industria, principalmente para entretener, pero que al paso del tiempo ha tenido impacto en diferentes áreas como la política (con cine soviético), la literatura (en las adaptaciones), la ciencia (con los avances tecnológicos), entre otras, pero principalmente el compromiso mayor que ha tenido el cine, es la mente del espectador, quien en últimas es el que se lleva unas imágenes como recuerdo, que pueden afectar (entiéndase por entretener o confundir) su comportamiento.

Retomando al espectador promedio, que normalmente ha sido consumidor de las películas de Hollywood por las condiciones del mercado, viene otro dilema en esto de ver películas, porque no falta la discusión absurda de tener que diferenciar las películas que son de industria y las consideradas artísticas. Discusión que simplemente la redujo a la siguiente pregunta, ¿qué sería del cine sin la industria? y sí lo que les molesta es que el mayor productor del mundo sea Estados Unidos y que además, como dicen los mamertos, la mayoría de sus películas son “basura”, yo les diría lo siguiente: como cualquier industria existente en la Tierra, todas tienen derecho a sacar lo que sea al mercado y es el consumidor el que elige si les da vigencia o no. Así que no entiendo porque todavía hay personas que hacen protesta en contra del cine de Hollywood, si ellos por cuestiones del destino (dos guerras mundiales) supieron aprovechar el momento y se adueñaron de la mayor parte del mercado, además de haber aportado al cine grandes como Griffith, Welles, Kubrick, Coppola, Burton, entre muchos otros más.

Entonces que sería lo ideal en este arte, ¿qué nos ponga a pensar?, ¿qué se haga política?, ¿qué se evalúen los conflictos sociales del país originario?, ¿que nos enseñe algo de historia?, ¿qué nos haga reír y llorar?, ¿que sirva como distracción los fines de semana?, ¿qué nos entretenga?... no sé, para mi serían todas juntas, porque el cine, al igual que los libros, es un aporte cultural para los individuos que los leen o los ven, como diría Andrés Caicedo en uno de sus artículos para la revista “Ojo al Cine”:

“Lo que comenzó siendo la distracción ideal para analfabetos, es hoy el arte de los analfabetos (…) Pero es también el arte de los intelectuales (…) Pero ante el fenómeno de la proyección, el analfabeto y el intelectual cuentan con los mismos instrumentos de aprehensión: la vista y el oído. Es probable que un individuo de ciudad no tenga contacto con el libro, es improbable que no lo tenga con el cine”.

Un Ritual Solitario

Si mi memoria no me falla, la primera vez que fui a cine sin mis padres o familiares (primas, tíos, abuelos y de más), fue a la edad de 15 años con una hermosa nena a ver “Titanic”, quien al final de la función se convertió en mi novia (la primera). La verdad creo que esa ocasión la recuerdo como la primera, más por el hecho que marcó en mi historia frente a las proyecciones de imágenes a través de los celuloides, que por su ubicación cronológica.

En ese periodo de mi vida, era muy común hacer las conquistas en la oscuridad de una sala de cine, supongo entonces, que esa fue la intención de Viviana al invitarme ese día a ver una película que se había visto en dos ocasiones y que además, se la sabía de memoria. Pero como yo no era bobo (y aún no lo soy) acepté inmediatamente, aunque corriera el riesgo de no ver la película completa, como finalmente sucedió.

Desde ese momento inició el ritual semanal de visitar las salas de cine a ver cuanta película trajeran a cartelera, ya no solamente íbamos a besarnos en la oscuridad, sino a ver con más detenimiento los dramas, las comedias, los suspensos y los detalles de cada película, encontrando un profundo gusto por ese arte, hasta convertirlo en una parte esencial de nuestras conversaciones y vidas.

Cuando las cosas se acabaron con Viviana, perdí no solamente una gran novia, sino una excelente “compañera de película”, dejando así dos grandes vacíos en mi vida. Desde entonces, cuando quería ver el último estreno, me tocaba invitar algunas amigas o noviecitas de turno, pero nunca fue lo mismo, ya que además de salir más doloroso para mi bolsillo, - pues con mi “compañera de película” todo era compartido y en varias ocasiones gratis (para mi) -, con ellas no se podían ver las películas, no por los deliciosos besos o caricias que me entretuvieron en las primeras, sino por las estupideces que comentaba y el estrés que me producían sus preguntas cuando no entendían una parte de la película (o toda, como sucedió varias ocasiones), no obstante como no concebía la idea de ir a cine solo, ¡tocaba aguantar papá!.

Así fue hasta cuando una compañera ocasional no asistió a la cita del cine, ritual que ahora tanteaba el ranking de las nenas y que gracias a la incumplida me había tocado hacerlo solo, pues ya había comprado las boletas y no iba a perder mi platica. Y para mi asombro, no sólo no perdí la plata, sino que por fin entendí que lo mejor de ir a cine, es ir SOLO. ¡Que buena función!, no recuerdo si la película lo fue o no, lo que si recuerdo fue lo bien que me sentí al apreciar uno de los artes que más me gusta, sin que nadie me interrumpiera o desconcentrara con sus estupideces.

Hoy en día son más las veces que voy a cine solo, aunque confieso que todavía espero encontrar otra “compañera de película”, con quien pueda disfrutar el ritual de ver un filme en una sala, porque para mí no es solo un plan de domingo o una forma de conquistar (como lo era antes), sino toda una ceremonia que involucra el conocimiento previo de las películas, los directores y algunas veces los actores, además del aporte cultural que me deja y definitivamente el entretenimiento que produce este invento inocente de los hermanos Lumière.


¡Como de Película! … Porno

Primera Parte

Son las cuatro y cuarenta de la tarde, de verdad no va venir, aunque mejor no me ilusiono, porque él siempre llega tarde, dizque por la universidad, ja, la verdad creo que más bien es por rosca, siempre entra más tarde que nosotros y le pagan lo mismo. Pero, y si no vine a trabajar?, eso quiere decir que me va cumplir, ¡que lindo!… ojala sea eso y no que va llegar tarde como acostumbra.

¡Mierda! hoy es sábado y hay que camellar parce, maldita sea…aunque yo pedí permiso para no ir…¿no?, ¿si?...,¡Si!, no tengo que ir hoy, que chimba, porque meseriar todos los fines de semana me tiene mamado, un día de estos me va dejar Clarita por no dedicarle el tiempo que se merece. Hablando de Clara parce, como voy a hacer para zafarme de ella ¿ah?, nooo, si esa nena es más intensa que novia fea y embarazada, aunque... vos sabes que la nena no es fea, ni está embarazada… - bueno eso espero -.

Ya está oscuro, la rumba se prendió acá, eso quiere decir que cumplió, será de verdad que vine a la hora del cierre?, ji, ji, me emociona sólo pensar en verlo llegar más tarde, - “si señor, un momento” -, con su linda sonrisa y su olor dulce, ah, me en-can-ta.
Y la novia?, que no vaya hacerme lo de mi hermana, cuando se le aparecía con esa tonta, sabiendo que la pobre estaba bien tragada de él, menos mal yo no soy así… el dicho mío es: “disfrutá el momento y nada más”, además yo también estoy con Oscar. - “Con mucho gusto señor” -.

Listo parcerito, esta es la última birra, porque ya me cogió la tarde y vos sabes que ando en el carro-bomba (como le digo de cariño a la carcacha de mi padre) y no quiero que por andar bebiendo, se me dañe la noche que apenas comienza.
Estoy llegando y no escucho música, eso quiere decir que ya se terminó el turno, claro!, si es que son las 3:00 a. m… veamos que es lo que me espera… qué tal que no haya venido?.


- “Llegó Tomás chiki, me dijo que te espera en el parquiadero… apuráte y no te preocupés que yo te cubro” -. Me dijo Lina con una sonrisa maliciosa, pues se suponía que nadie se iba a enterar de mi voladita con él, pero que carajos, ya está aquí y no voy a desaprovecharlo, además se vino todo papacito y oliendo delicioso…que rico!.
– “Oye Tomasito, ahí te va mi maletín y esperáme atrás mientras yo saco la basura y me vuelo…ok? -. - “Okay nena, voy prendiendo el carro, pero no te demorés” - respondió.

Y no se demoró, ya la tenía al lado sin pronunciar palabra, manejando rumbo a mi casa, normalmente los finchos no se queda nadie ahí y es perfecto para lo de hoy. Entramos a mi hogar, comenzó a besarme, a tocarme, a quitarme, a calentarme. No me había dicho ni mu, pero no me importaba, estaba siendo feliz y esto me parece un sueño, es como si estuviera en una película porno, donde sólo basta con un: “Hola”, y ¡ya!… a follar.

Entre beso y beso, entramos a un cuarto y, en ese momento nos dimos cuenta que su papá estaba dormido en la otra habitación y me paró el impulso.
- “Entrá ahí… ¡en la cama no!, suena mucho… tirá los cojines al piso y seguí con lo que estás haciendo” -, susurró y… claro que seguí, pues su olor me excita, no lo puedo negar, además ya la tenía en su punto, lista para comenzar la faena. Así que, sin que se diera cuenta ya me había quitado la ropa y lo tenía con los pantalones abajo y...oh!, que delicia, se la lamí hasta que no aguantó más, me tiró con fuerza al piso y se posó encima mío...

Segunda Parte

El 69 fue el principio, sus gemidos y la incomodidad del piso, el final. Qué tal si se levanta mi papá ¿ah?, maldita sea, aquí no se puede, pero que ni crea que me voy a quedar así.
– “Caminá vamos a un ‘hotelsito’ que queda aquí al frente” -. Le dije mientras me vestía. – “El único problema nena es que no tengo billete” -. Me miró con picardía, esculcó en su bolso, se me acerco y me besó apasionadamente. –“Hacele rápido pues, que ya van a ser las 6 (son las 5:35 a.m.) y no puedo llegar tan tarde a mi casa” -. Dijo saliendo de la habitación.

Pasamos la autopista, entramos a la residencia (muy bonita por cierto), pero nada, estaba todo lleno y además esa vaina estaba muy costosa.
– “Ni modo Tomasito será dejarlo para...”-. Me interrumpió con un besó y dijo: - “Vamos para otro que es más barato, no te preocupés” -. Y claro que le dije que si, cómo iba a quedarme con las ganas, así que lo seguí, caminamos, caminamos, caminamos y caminamos hasta llegar a un motelucho.

Nunca me había imaginado estar por segunda vez en este cuchitril, pero no podía quedarme con esta arrechera tan berraca. – “Viejo, una habitación” -. Cómo así??, también está lleno… no jodas…-"Tocó esperar” -.
Aprovechamos ahí para hablar del trabajo, de cómo había sido la noche, cuánto se había hecho en propina, qué tan lleno había estado y era tal la frescura de nuestra conversación, que parecía como si estuviéramos en un café o algo así y, no en el andén de un motel como estaba sucediendo. En ese momento dos parejas, que habían llegado primero, negociaban una habitación para los cuatro, porque ya habían desocupado dos y no querían estar separados. Nos causó risa ese cuadro, pues dos negras inmensas (supongo que prostitutas por la facha), se habían solidarizado con nosotros para que no esperáramos más por el polvito, que bastantes percances había tenido en el amanecer. –“Frescos muchachos que los cuatro entramos a una, para que ustedes entren de una vez a la otra”-. Nos dijo la negra más grande.


Ya se había enfriado la situación, tanto así, que mientras caminamos por el pasillo rumbo a la habitación, lo único que se me ocurre preguntar, es por su novia y lo que pasaría si se diera cuenta …
–“Son $15.000”-, interrumpió la mucama. Saqué la platíca de mis propinas y pagué. La habitación es asquerosa, se escuchan los gemidos de las parejas de al lado y este ventilador no funciona, que mal, con este calor tan bravo. Sin embargo eso no parece importarle a Tomás, porque se desvistió y me besó hasta re-calentarme con su olor y sabor.

Yo no iba a pensar en mi novia, ni en el mocito de esta, no mijita, acá vinimos a follar y eso es lo que vamos a hacer, espero no me vayás a defraudar, pues prometiste ser una maestra en el tema. Y... ¡si señores!, que buena nena, comenzó a imponer el ritmo para iniciar el kamasutra, porque si que sabía de posiciones la muchacha…carajo, eso como se hace, ah!, ya entiendo… y ¿me muevo así?, uy que bien. Esto parece una follada de esas que hace Jenna Jameson en sus películas y yo trato ser uno de sus co-protagonistas.
Para el piso?, listo, ahora parados, sentados, acostados, de medio lado, al revés, así, asa…que bueno, vos sos una flaquita amoldable para lo que sea, que chimbaaaaa!…ahhhhhhhh!...

-“Me hicistes sentir cosas que nunca había sentido… me encantó”- dijo al terminar, me dio un tierno beso en la boca (que me supo a despedida), se vistió, se arregló el pelo, cogió su bolso, me miro y dijo: -“Hoy renuncié al bar, que buena despedida…adiós”-. Salió del cuarto y… ¡Corte!, se acabó la escena, ahora en otra locación: un autobús, un parque, una gasolinera, vamos a ver quien le da el nivel a la mesera.

Del tijeretazo de Rosario

Cuando me fui a ver la última película colombiana en cartelera – Rosario Tijeras – me toca confesar que lo hice en dos ocasiones. No porque la película fuera difícil de entender o porque me hubiera encantado tanto para repetirla, sino, porque la primera vez, me llevé una gran decepción al enterarme de como habían transformado la novela de Jorge Franco en esa historia, que poco tenía que ver con lo muy bien narrado por el paisa. Sin embargo, en una charla con un gran amigo, donde yo le comenté mi mala impresión frente a esta película y mi reniego por el boom que los malditos paisas habían hecho para tan poco, me recomendó repetírmela desapegado del libro y apreciar simplemente la adaptación que propusieron, en donde por supuesto habían errores de narración, pero de igual manera habían varias escenas muy buenas, que rescataban la película. Es así como llegué a vérmela por segunda vez.

En esa ocasión declaro que fue difícil no estar prevenido y desde la primera escena en la que sonó el disparo que mataría a Rosario, me mortifiqué pensando en el personaje que lo hace en el final, pues los lectores de la novela, sabíamos que no podía ser él. Luego respiré profundo y alejé mi concentración del libro para disfrutar de la adaptación de Rosario Tijeras en el cine. Durante esta proyección me entretuve más que la primera vez y por varias ocasiones me dejé llevar por el drama de amor-impotencia de Antonio (excelentemente interpretado por Unax), la comedia de la idiosincrasia colombiana, al momento del pre-entierro de Johnefe y la repugnancia que produce la violación de Rosario, la cual se mostró con una metáfora del padrasto hurgando en un huevo, escena que a mi parecer es la más bella de todo el filme.

De igual manera en esta ocasión ya no me parecieron malas las interpretaciones de los actores principales, porque viendolo bien, cuando exigieron a Flora Martínez a ser mala, como en el momento en que va a matar al asesino muerto de su hermano, lo hace muy bien, además el “niño bien” interpretado por Manolo Cardona fue muy natural y ni hablar de Antonio, que como lo dije antes fue impecable. El problema que realmente yo creo haber detectado en la primera vez no fueron los actores, sino más bien, una falla en la dirección de ellos y la intención que se le quiso dar, donde nunca se mostó la demencia que producía Rosario a sus amantes, la tensión del momento que se vivía en Medellín por esa época y la mala relación que existía entre Rosario y su madre - muy bien interpretada por Alejandra Borrero-, quien a propósito se sintió defraudada por lo que vio en la pantalla, al afirmar en una entrevista “…dónde quedó la película que filmé, para la cual me preparé mucho…”.

Al salir del teatro después de repetirme Rosario, me quedó un sabor no tan amargo de esta realización colombiana. Ya que no se puede criticar la adaptación solamente, porque haya sido un poco alejada de la novela, pues lo mismo sucedió en su momento, cuando Kubrick adaptó Lolita; película que no tenía nada que ver con el libro, pero que después fue considerada una gran obra para el cine. Guardando las proporciones, espero de todo corazón que la historia se encargue de Rosario de la misma forma que lo hizo con Lolita.