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Pepito Metralla cumple 4 años

Un pequeño homenaje a AC


Con el patrocinio de un viejo amigo (Andrés Meza) ---quien hace algún tiempo fotografió, en la oficina de la Revista El Clavo, la máquina de escribir con las huellas del propio PEPITO METRALLA, THE ORIGINAL--- hoy celebro estos 4 años de teclear historias, reseñas de cine, artículos, entrevistas y cuentos. Por ello, acompaño este post con la foto de la máquina que le dio el nombre a mi blog.

Para los que no sepan, los amigos del escritor caleño Andrés Caicedo le decían PEPITO METRALLA, debido al sonido que hacían las teclas de su vieja máquina de escribir,(ver foto) que llevaba a todos lados y con la que escribió hasta el último día de su vida, cuando minutos antes de que llegara la muerte a recogerlo, alcanzó a poner un par de líneas de una carta que esperaba fuera la despedida.

Un pequeño homenaje al escritor que además de robarle su apodo para mi blog (y mi portátil) le desearía robar esas ganas insaciables que tenía por el cine, la lectura y la escritura. Espero, como él, dejar huella en la literatura colombiana y en el cine de nuestro país... ahí voy trabajando, "dando un paso para luego dar el otro"...

Gracias a todos por seguir acompañándome en este sueño...


¡Salud!


¿Querer o no creer?

Creer queriendo creer,
querer creyendo querer.
Creer en quien te quiere,
querer creyendo que quien te cree te quiere,
es vivir un credo donde el sentimiento de amor,
simplemente se quiere y se cree...

¿Me creen? ¿Me crees?

Andrés Calamaro en una sola frase

Otro recuerdo de ese gran concierto
que dio Calamaro en Cali-Caliente



" (...) Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren"...


Producto de varios amaneceres

A Carlitos.

Por invitarme, por leerme

y por ser un gran amigo.


Hace algún tiempo, escribiviviendo en las madrugadas, se engendró y parió “Sombras de un amanecer”, un cuento corto que hoy está de celebración por el reconocimiento que tuvo en el “ART NALON Letras. Concurso Internacional de Cuentos cortos, cortos 2007", donde logró colarse, primero que todos sus otros hermanos cuentos, en las hojas de un libro.

La historia de cómo llegó el cuento a participar en este concurso, se remonta al día en que por MSN Carlitos Torres Tangarife, me contó del certamen y, como por no dejar, yo me inscribí. Decidí participar con “Sombras…” porque le tenía un especial cariño, que ahora se transformó en amor.

El premio al que se hizo merecedor el cuento fue haber sido seleccionado, entre muchísimos cuentos enviados desde todos los países de lengua castellana (el único colombiano), como uno de los mejores 15 cuentos, que posteriormente se publicaron en el libro que ahora tengo en mis manos.

Aquí la portada del libro, la carta que me enviaron para anunciarme la noticia y, por supuesto, el cuento para que lo lean.

Sombras de un amanecer

Ubert se acaricia la barba y finge pensar en ella. Ella se masturba sin pensar en él. Los gritos inundan el lugar. La escena que ha venido repitiéndose cada fin de semana, en esta ocasión tiene algo extraño que no funciona. Ubert no logra concentrar sus fuerzas para hacer circular la sangre que lo haría feliz y ella está más distante que siempre. Él mantiene la posición de espectador único sin dejar de frotar aquella barba desordenada que desde hace unos días crece sin problema.

La noche húmeda trae consigo un olor que enferma a Libia, una hermosa mujer dedicada al hogar. Lleva dos horas esperando para cenar con los suyos, pero el acelerado paso del tiempo y la temperatura de los alimentos, le sugieren que ya es tarde para comidas familiares. Libia se dirige a la cocineta del apartamento para comer sola. El espacio es reducido, lleno de amor y pequeños detalles. Su rostro alegre contrasta con el aspecto de la comida fría que parece un embutido para gatos. Sirve en un plato metálico un par de cucharadas del mazacote y se sienta a comer.

Salir a caminar bajo la lluvia, es algo que Ubert normalmente no hace, pero sentirse impotente y desilusionado de sí, lo tiene alejado de cualquier perturbación que pueda tener en su entorno. Con las manos en los bolsillos, la mirada clavada al piso y el traje emparamado, llega a un edificio humilde al que observa con nostalgia. El barrio, conocido como El Bronx por su inseguridad, en este instante, increíblemente, transpira una calma absoluta. Ubert introduce la llave cromada pintada con esmalte rojo en el portón negro de hierro y entra al edificio. Sacude el agua de su abrigo y sube cuatro pisos silenciosamente, con la idea de no ir a perturbar el sueño liviano de Libia.

Después de la lluvia pasajera, en el apartamento se siente un calor fastidioso. Libia ha dejado la ropa en el suelo, al lado izquierdo de la cama. Duerme desnuda a la espera de su esposo. Al lado derecho de la cama hay un par de pantuflas, una pijama de pantalón corto y camisilla de franela. También hay una pequeña y vieja maleta de cuero que se encuentra a medio cerrar. Libia interrumpe repentinamente su ronquido en respuesta al sonido de las llaves que Ubert introduce en el portón de abajo. Esboza una hermosa sonrisa y observa con picardía su desnudez imaginando la sorpresa que él se llevará.

Ubert entra a la habitación, cruza a tientas la cama sin observar a Libia. Con gran esfuerzo se agacha por el maletín y saca varios medicamentos. Ingiere 15 pastillas en total, luego hace gárgaras con tres bebidas y lleva un vaso con agua destilada a la mesa de noche. De espaldas a Libia, se acuesta en la cama con la ropa mojada. Ella voltea hacia él, le pasa tiernamente la mano por la cabeza y besa su hombro. Ubert voltea con desdén para responder la atención. Sin embargo, una extraña pulsación debajo de su ombligo, producida por la figura desnuda de su vieja, le transforma el rostro. El ambiente lúgubre de la habitación permite que los pliegues de la piel de Libia formen bellas figuras que excitan a Ubert. Ella, muy serena, con la misma ternura con que ha acariciado la cabeza de él y los ojos encharcados, despoja a su marido del abrigo húmedo, la camisa, la correa y el pantalón. Llevan más de 20 años sin acercar sus cuerpos desnudos.

A un par de horas del amanecer, Ubert y Libia terminan el sexo más tierno y añejo que algún habitante a esa hora pueda tener. Libia le acaricia la barba mientras sueña con él y Ubert se masturba pensando en ella.




Soy tuyo

"Donde la propiedad no tiene valor y las promesas
abundan, ahí la felicidad hace al ser humano el estúpido
más feliz
. Que una sonrisa sea el pago al entregase
y
la renta, el secreto que viene detrás de esos labios ."

(Otra canción para que leean (escuchen) la banda sonora de este mes que me embruja)

Me gusta desarmarme arriba tuyo
me gusta demasiado ensuciarte
besar tu flor, inmediata, besarte atrás y adelante,
Me gusta tanto que me encanté,
que quiero hasta la locura,
desarmarme en el vaivén de tu cintura,
y remar sobre tu espalda y naufragarte,
Soy tuyo, con mi mayor convicción,
soy tuyo con toda la fuerza de mi corazón,
que es tuyo, y como cada pensamiento mío,
es tuyo , soy tuyo.
Soy tuyo, con mi mayor convicción,
soy tuyo con toda la fuerza de mi corazón,
que es tuyo, y como cada pensamiento mío,
es tuyo , soy tuyo.
Por Andrés Calamaro

Collage

"Imágenes que hablan de gustos y encuentros.
Son frases mezcladas sin romprer fronteras.
Algo del amo y la ama. Algo de alguien para nadie".


Trece

“3:00a.m.
El melodrama cuenta lo mismo y con los mismos.
Sin embargo, el melodrama sigue y seguirá iluminando
las salas del cine porque idealiza lo que todos queremos”

(Una buena canción para vos, silencio que no deja escuchar el tecleo de Pepito Metralla)

Nadie sabe que hay en tu corazón,
eso es imposible saberlo amor.
Yo soy ese monstruo sin compasión,
pero también sé pedirte perdón.
Nadie sabe que hay en tu corazón,
eso es imposible saberlo amor.
Pero no me importa si estoy con vos.
Nadie sabe que hay en tu corazón.
Todo al trece y al millón, doy gracias por haberme entregado la vida.
Todo el tiempo apuesto amor.
Mala suerte, buena suerte vive solo hasta la muerte y es urgente que te encuentre.
Gracias por el beso que me hizo bien,
Y por aguantarte mi boludés
Gracias por tu risa que alumbra el sol
Gracias por amarme de corazón
Antes que me vaya a la oscuridad
Para siempre a la oscuridad
Yo voy besarnos con emoción, para no estar solo jamás amor.
Nadie sabe que hay en tu corazón.
Por Fito Páez

XCII días y medio

Relojes sincronizados y sensaciones encontradas. Felicidad compartida y puntos de vista opuestos. Mucha luz en tus ojos y tú: un sol completo. Situaciones difíciles. Un presente que presenta cuanta presencia hubo en ti –¿cuánto puedes dar aquí?–. Silencios prolongados. Escrituras a la basura de una producción en vano. Detalles a nuestra manera, cifrados, en código y en carne. Rápidos desenfrenos que son pacientes a la hora de probar la miel de estar acá, contigo, muy cerca y desnuda. Mapas de tu cuerpo recorridos con minucia para re-crearlos. Noventa y tres días esperando, contando y gozando de ti y de lo que yo he creado de ti. Enseñanzas importantes que se quedan y se pierden en los rincones de la mente. Una gran oportunidad de la cual no sé la hora de llegada. Un incierto perfecto que llena de misterio estos días encantados.

Entre amigos y copas vacías


Por Cristhian Carvajal
Dániel Mauricio Guzmán
Kevin A. Castillo G.
Carlitos

¿Que qué me hace feliz? Pues, nada mejor que una buena compañía, unos buenos amigos y unas buenas copas. Me encanta oír a mi sobrina decir: “te amo mucho tío”. ¡Que bien!. ¡Que sentimiento!. ¡Que verdad!. ¡Que amor!.

Cantar. Gritar. Sentir y recordar. Sufrir sin sentir. Cantar de nuevo y volver a gritar. Que chimba, todo entre amigos funciona. Nada se reclama. Nada de envidias. No hay mañana. No hay que madrugar. No hay malos sentimientos. Todo se escribe y no se respira por la herida. Se aconseja y no se escucha.

Todos escribimos y Pepito es el primero. Feliz ‘escritor’ de las 3:00 a.m. que encontró su inspiración a esta hora. Se revive la historia de cada uno y se mezclan los protagonistas. Todo un enredo. Nada combina.

Nada de lo que yo haya escogido me ha dado más satisfacción, que estar acompañado por mis más grandes amigos. Nunca se van. Siempre te escuchan y no se maman de hacerlo. Se van para la Argentina sin dejar de estar acá. Sufren por el pasado y se castigan con los recuerdos, pero nunca te niegan compañía. Tienen el orgullo más grande, pero se doblegan ante vos para ayudarte, aún teniendo que sacrificar su integridad.

Se da sin pensar en recibir.

Voy yo. Voy ahora que llego al límite. Ahora que sólo tengo que cruzar.

¿Felicidad? No, no puedo empezar por ahí. Sería pura Mierda…¿De qué sirve entregar tanto? ¿De qué sirve pensar en eso cuando la que habla es la absoluta decepción? La razón es una ilusión, ya te lo dije Cristhian ¿te acordas? Creí controlar. Creí dominar.

La esencia. Lo que hay es magia. Me gusta pensar que donde no está el hombre y su razón está la magia. Enamorarse es magnificar esa magia, pero es sólo razón, es la certeza de algo que no podes objetar razonablemente, es ilusión.

Vacío::..Vacío tengo una nueva oportunidad. No es tan malo darse contra el mundo.

Ahora, de vuelta a la realidad. Dejo de darle la espalda al universo. Sí, yo soy feliz, yo puedo hundirme en la más desgarradora depresión y volver siempre a contar la historia, para volver a cantar a gritos con la gente que quiero putamente. Y vos….vos te podes podrir con ese que te dará de lo que siempre te ha dado, de lo que siempre tendrás, de eso que quise cambiarte por un mundo imperfecto, pero honesto, pero lleno de pasión. De un amor que nunca tendrás.

Ahora he cruzado la frontera, encontrando en la simpleza la más cochina felicidad y me hundo feliz en la crapulencia de tener amigos tan del putas. ¿Daniel el malito? ¿Quién es ese?


Yo no soy de los que escribe, no soy del tipo de los que se expresa, no soy de los que se abre, no soy de los que hablan, pero cuando hay motivos e inspiraciones, no temo en hacerlo.

¿Amigos?; ¿qué son los amigos?... Seres humanos que van al lado de uno en las malas y en las buenas. Gente que te acompaña, te entiende y te acepta, gente que te calla y te hace hablar, personas que te destruyen y enseñan. Gente del putas, del carajo o como lo quieran ver.

Yo soy el del orgullo al extremo, quizás la persona mas egocéntrica que encontrarás, el ser más racional que se puede encontrar en este planeta, uno de los que se encuentra en lado oscuro, uno de lo I+H, pero de los que detesta estar solo y peor aún sentirse solo. Por eso y por muchas otras cosas, que vivan los AMIGOS, ¡eso es lo que hay!.

No sé qué hora es, sin embargo, tengo muchas letras que liberar perfumadas con sentimientos endemoniados. Por segunda vez escribo bajo el preámbulo del amanecer con el sabor inconfundible de la amistad. Ayer fue para Mónica, ahora trazo por tres individuos felices y tristes. Los veo cerca, casi pegados a mí. Pasamos, antes, por un estanco con el objetivo inconsciente de ablandarnos con la amargura de las cervezas. Ahora, en este apartamento desconocido pero confiable, con uno menos, pasamos caminando por el rock y la salsa, agarrados fuertemente de las inspiraciones para conservar la alegría aparentemente improvisada. No sirve pensar, por el momento, en el más tarde. Este minuto quiere seguir encaramado a veinte metros de las obligaciones, sólo para seguir disfrutando junto a los que están trepados encima.

Cristhian: hay una canción desconocida para muchos y para mí, pero quiero que los dos la cantemos con los ojos cerrados. Mañana, por fortuna, habrá tiempo para decidir en el cómo lo vamos a hacer.

Daniel: voy a acostarme a dormir para bajar por un libro enfermo de versos. Uno, el más bellamente grave, te quiero regalar.

Kevin: mañana, a esta misma hora, dedicaré el amanecer para decidirme qué te voy a dar. Estoy entre una canción y un verso.

A los tres: simplemente los quiero bastante.

Un Ritual Solitario

Si mi memoria no me falla, la primera vez que fui a cine sin mis padres o familiares (primas, tíos, abuelos y de más), fue a la edad de 15 años con una hermosa nena a ver “Titanic”, quien al final de la función se convertió en mi novia (la primera). La verdad creo que esa ocasión la recuerdo como la primera, más por el hecho que marcó en mi historia frente a las proyecciones de imágenes a través de los celuloides, que por su ubicación cronológica.

En ese periodo de mi vida, era muy común hacer las conquistas en la oscuridad de una sala de cine, supongo entonces, que esa fue la intención de Viviana al invitarme ese día a ver una película que se había visto en dos ocasiones y que además, se la sabía de memoria. Pero como yo no era bobo (y aún no lo soy) acepté inmediatamente, aunque corriera el riesgo de no ver la película completa, como finalmente sucedió.

Desde ese momento inició el ritual semanal de visitar las salas de cine a ver cuanta película trajeran a cartelera, ya no solamente íbamos a besarnos en la oscuridad, sino a ver con más detenimiento los dramas, las comedias, los suspensos y los detalles de cada película, encontrando un profundo gusto por ese arte, hasta convertirlo en una parte esencial de nuestras conversaciones y vidas.

Cuando las cosas se acabaron con Viviana, perdí no solamente una gran novia, sino una excelente “compañera de película”, dejando así dos grandes vacíos en mi vida. Desde entonces, cuando quería ver el último estreno, me tocaba invitar algunas amigas o noviecitas de turno, pero nunca fue lo mismo, ya que además de salir más doloroso para mi bolsillo, - pues con mi “compañera de película” todo era compartido y en varias ocasiones gratis (para mi) -, con ellas no se podían ver las películas, no por los deliciosos besos o caricias que me entretuvieron en las primeras, sino por las estupideces que comentaba y el estrés que me producían sus preguntas cuando no entendían una parte de la película (o toda, como sucedió varias ocasiones), no obstante como no concebía la idea de ir a cine solo, ¡tocaba aguantar papá!.

Así fue hasta cuando una compañera ocasional no asistió a la cita del cine, ritual que ahora tanteaba el ranking de las nenas y que gracias a la incumplida me había tocado hacerlo solo, pues ya había comprado las boletas y no iba a perder mi platica. Y para mi asombro, no sólo no perdí la plata, sino que por fin entendí que lo mejor de ir a cine, es ir SOLO. ¡Que buena función!, no recuerdo si la película lo fue o no, lo que si recuerdo fue lo bien que me sentí al apreciar uno de los artes que más me gusta, sin que nadie me interrumpiera o desconcentrara con sus estupideces.

Hoy en día son más las veces que voy a cine solo, aunque confieso que todavía espero encontrar otra “compañera de película”, con quien pueda disfrutar el ritual de ver un filme en una sala, porque para mí no es solo un plan de domingo o una forma de conquistar (como lo era antes), sino toda una ceremonia que involucra el conocimiento previo de las películas, los directores y algunas veces los actores, además del aporte cultural que me deja y definitivamente el entretenimiento que produce este invento inocente de los hermanos Lumière.