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¿Qué ha pasado con el cine colombiano en 2010?

Artículo publicado recientemente
en la edición 53
de la Revista El Clavo
.

Durante los dos últimos años, la producción de películas colombianas tuvo un pico interesante en la cantidad de filmes realizados en el país. Este hecho, clave en la conformación del cine colombiano y la tan nombrada Industria Cinematográfica —que todavía está lejos—, ha tenido una fuerte caída en el primer semestre de este año. Si bien el 2008, con trece películas criollas proyectadas, tiene hasta el momento la medalla de oro al año con más estrenos, el 2009 no se quedó atrás al exhibir doce (incluido el documental El retrato de mi padre). Entonces, ¿qué está pasando ahora? ¿Por qué no continuamos con el ritmo? ¿Será que se está acabando la gasolina de las productoras?

Al iniciar el año, la lista de películas para estrenarse llegaba a veinte, sin embargo, hasta el momento han rodado por las salas sólo cinco, de las cuales tres son coproducciones con países como Perú, Panamá y Costa Rica. Ésta, es una de las razones de los pocos títulos colombianos en cartelera, pues normalmente en una coproducción, el país invitado es el que más inyecta capital. Hecho que le permite organizar el circuito de exhibición, donde primero se viaja a países con festivales, que llena de insignias las cintas, con las que llegan a su país, para luego ir por el público colombiano. Requisito que tienen, no sólo las empresas distribuidoras, sino el imaginario del espectador: entre más premiada sea la película, más vale la pena invertir en la boleta.

Ahora bien, las películas made in Colombia, que son rodadas completamente en el país, con el sudor y bolsillo de compatriotas, la tienen más difícil. Pues, en el proceso de producción de cada cinta hay el mismo problema: no alcanza el billete para la postproducción y exhibición. En Colombia, por una parte, la mayoría de los estímulos destinados para el cine se concentran en la preproducción y rodaje, pero son bien pocos los fondos destinados para llevarla a la pantalla grande. Por otro lado, las empresas de exhibición del país, no está teniendo buenos dividendos de estos filmes, es decir, hasta el momento, no es un buen negocio.

Frente a este panorama, no sorprende que la tendencia sea la caída de las producciones. Nadie podrá competir con los requisitos mencionados, a menos que la bolsa de dinero para la postproducción aumente o se eduque al espectador, como lo propuso Óscar Ruiz Navia (El vuelco del cangrejo) durante un cine foro que se hizo en Bogotá, sobre su ópera prima. En ese orden, sería mejor apostarle a lo segundo, pues ya es mucho cuento que exista una Ley que permita rodarlas.

Hay que educar y entender los gustos del espectador, quien siempre está dispuesto a divertirse y dejarse llevar por una buena historia. Todavía la balanza se inclina por el entretenimiento —cosa que tiene bien clara Dago García, cineasta que, durante la última década, ha hecho una película cada año—, por eso, el reto es llenar de buenas historias e identidad al cine colombiano.

El camino no es inundar de cintas que duren una semana en cartelera y ya. Lo ideal será celebrar dentro de poco el pódium del año con películas colombianas que tuvieron más de cinco millones de espectadores, así sea que se estrenen seis al año.

Saluda al Diablo de mi parte

Aquí, volviendo al tema que más me ha apasionado en mi vida: el Cine. Un artículo sobre un proyecto que todavía está en proceso de producción. Espero con ansias que llegue a cartelera para verla y comentarla. Mientras tanto opinen ustedes...

(Publicado en la Revista El Clavo)


Los primeros hermanos que trabajaron por el ‘séptimo’ arte fueron Auguste y Louis Lumière, considerados los padres del cine. Desde ahí, han sido muchos los hermanos que se meten en el cuento de la cinematografía. Entre los casos más destacados se encuentra el de los gemelos Epstein, Julius y Philip, un par de genios que son recordados por haber escrito el mejor guión de la historia del cine, Casablanca. Otro ejemplo son Joel y Ethan Coen, dos locos de Hollywood que han descrestado durante más de 20 años con sus películas. Y bien, pues en Colombia también existen un par de hermanos que quieren hacer lo suyo en la pantalla grande. Ése es el caso de Juan Felipe y Carlos Esteban Orozco, unos paisas que se contagiaron de la cinesífilis hace varios años y decidieron afrontarla juntos.

Desde que iniciaron sus andanzas por el cine, los hermanos Orozco se complementaban muy bien. Fue así como una historia escrita por Carlos, Al final del espectro, se convertiría en la ópera prima de los dos. Película que ha tenido grandes reconocimientos a nivel internacional, entre los cuales se destaca la decisión de Hollywood y Nicole Kidman por realizar la versión gringa de la cinta. Un lujo que se darán entre el 2009 y 2010.


Sin embargo, Juan y Carlos no se han quedado quietos y por estos días andan endiablados realizando su segunda película, Saluda al Diablo de mi parte, escrita por Carlos y dirigida por Juan. El mes de agosto 2008 en las calles de Bogotá, se rodó durante 15 días la primera parte de la película. “Nosotros teníamos originalmente un proyecto que era muy atrevido —comenta Juan—, queríamos filmar la película en 15 días y empezamos a trabajar con ese cronograma, sin embargo, la llegada del actor Edgar Ramírez (protagonista) nos hizo pensar que era mejor tratar de meterle el pecho y hacer una película un poco más grande. Eso hizo que se nos subieran no sólo los días de rodaje, sino el presupuesto, así que hicimos un alto para poder conseguir un poco más de capital”.


Saluda al Diablo, es la historia de un exguerrillero reinsertado a la sociedad por la Ley de Justicia y Paz, el cual se encuentra con una persona que él tuvo secuestrado, quién lo convierte en su herramienta de venganza para capturar y matar a todos los guerrilleros que estuvieron involucrados en el rapto. Una película que “aunque trata un problema actual de nuestro país sobre el conflicto con la guerrilla y todo este proceso de reinserción, es un proyecto que mira el conflicto de una manera mucho más universal. Un thriller donde no vamos a ver guerrilleros, sino seres humanos que van a tratar de salvar y rescatar a su familia” explica Juan Felipe.


Curiosamente, y sin querer sonar pretenciosos, los hermanos Orozco consideran que esta película, donde el drama juega un papel muy importante, tiene un tinte a las de los hermanos Coen, “es del look de Historia de violencia y No country for old men”. Hasta el momento llevan una hora de material editado y esperan en noviembre hacer las secuencias que les hacen falta (aproximadamente ocho días de rodaje), para dar fin a la producción del segundo largometraje que hacen juntos, el cual esperan estrenar en 2010.

Pepito Metralla cumple 4 años

Un pequeño homenaje a AC


Con el patrocinio de un viejo amigo (Andrés Meza) ---quien hace algún tiempo fotografió, en la oficina de la Revista El Clavo, la máquina de escribir con las huellas del propio PEPITO METRALLA, THE ORIGINAL--- hoy celebro estos 4 años de teclear historias, reseñas de cine, artículos, entrevistas y cuentos. Por ello, acompaño este post con la foto de la máquina que le dio el nombre a mi blog.

Para los que no sepan, los amigos del escritor caleño Andrés Caicedo le decían PEPITO METRALLA, debido al sonido que hacían las teclas de su vieja máquina de escribir,(ver foto) que llevaba a todos lados y con la que escribió hasta el último día de su vida, cuando minutos antes de que llegara la muerte a recogerlo, alcanzó a poner un par de líneas de una carta que esperaba fuera la despedida.

Un pequeño homenaje al escritor que además de robarle su apodo para mi blog (y mi portátil) le desearía robar esas ganas insaciables que tenía por el cine, la lectura y la escritura. Espero, como él, dejar huella en la literatura colombiana y en el cine de nuestro país... ahí voy trabajando, "dando un paso para luego dar el otro"...

Gracias a todos por seguir acompañándome en este sueño...


¡Salud!


Muere Michael Jackson


Sí, tristemente hoy ha muerto otro grande de la música. Michael Joseph Jackson (29 de agosto de 1958, Gary, Indiana - 25 de junio de 2009, Los Ágeles), conocido simplemente como Michael Jackson, es (era) un cantante, compositor, bailarín y, tal vez el artista que mejor combinó la música con el video y con el cine, porque cada video era como ver una película...

Se fue un loco de la música, en medio de este thriller en el que se convirtió su vida, pero que será recordado hoy y siempre como el REY DEL POP.

Luis Ospina

Entrevistas con los veteranos del cine colombiano.
Ésta es la primera entrega de varias entrevistas que he realizado con los personajes más influyentes de cine hecho en Colombia. Lamentablemente a esta serie le faltará dos entrevistas que nunca logré hacer a dos cinéfilos empedernidos, que ya deben haber montado su cine club en el más allá:
Andrés Caicedo y Carlos Mayolo.


La obra de Ospina inició en acetato con trabajos como ACTO DE FE (1970) y PURA SANGRE (1982), pero por los altísimos costos de producción pronto tiene que pasar al video. Después de hacer SOPLO DE VIDA (1999) toma la decisión de abandona también el cine argumental.

De igual manera es reconocido como uno de los gestores del documental en nuestro país, el cual se convirtió en su manera de expresar todo lo que veía en las calles, la ciudad, los artistas y en general su natal Cali.

Actualmente reparte su tiempo entre la docencia y los festivales de cine (y documental) a los que es invitado, muchas veces como espectador, jurado, o incluso curador.


CINE Y DOCUMENTAL

¿Qué es el cine colombiano?

Bueno, yo siempre he dicho una frase que es muy controvertida sobre el cine colombiano y es que “no existe el cine colombiano, lo que existe son películas”. Son un esfuerzo aislado realmente quijotesco, aunque ahora sí creo que se está acercando a ser una industria, una industria cinematográfica, pues ya hay más producción, ya hay cierta continuidad.

¿Qué opina de los diferentes manuales para hacer guiones, como son los de Syd Field?

No estoy muy enterado de las teorías de Syd Field. Entiendo que ahora hay toda clase de manuales para los guiones, que dicen que en la página tal hay debe haber conflicto y en la otra no sé qué. Eso está muy orientado al discurso de narrativa de Hollywood.

¿Dentro de una formación académica es bueno que existan este tipo de manuales?

Es bueno que haya para que se puedan romper. Las leyes tiene que existir para poderlas romper. Pero eso tiende a estandarizar el producto y yo pienso que el cine no debe tener leyes.

Luis Ospina ¿Usted hace los documentales con guión?

No. Yo los hago sin guión. Me guío mucho por una buena investigación previa y una especie de intuición. Son las normas que yo tomo, eso sí reúno mucha información. Por ejemplo cuando hice el de Vallejo, me volví a leer toda la obra de él y la dividí en ciertas temáticas y cosas. Pero, yo creo que los guiones en documentales son una excusa para conseguir presupuesto. Creo en el guión, pero en la etapa previa al montaje, ahí es donde realmente se conforma un guión.

¿Volvería a hacer ficción?

Sí, si encuentro un buen guión, si tengo tiempo y salud y hay dinero para hacerlo, yo lo haría. Pero no lo haría como lo hice en el pasado, de pronto lo haría utilizando tecnologías digitales y no metería un peso, nunca más, de mi bolsillo en una película de ficción. Como dije alguna vez, “ que los divierta su madre ”. (Risas)

Ya las películas, yo pienso que no se pueden hacer por capricho. Yo hice las mías por capricho y sufrí unas consecuencias económicas terribles. Ya las películas de ficción, los largometrajes, hay que orientarlos como un proyecto industrial, como un producto. Ya hay una Ley de Cine que permite que esto se vea como un producto y que el productor pueda recuperar su inversión, pero sobre todo hay que tener una buena idea.

A propósito de la Ley de Cine, ¿cómo ve la producción actual del cine en nuestro país?

Yo antes veía todo lo que hacían en Colombia, ahora me da un poco de pereza. Si he visto dos películas de un director que no me interesa, ya no vuelvo a ver nada de él. Sin embargo yo veo que hay varios jóvenes con mucho talento haciendo cine.


CALI-CALIENTE

¿Cómo ve a Cali actualmente?

Aquí siempre hemos querido borrar nuestra ciudad y remplazarla por algo que consideramos más bonito, ¿no sé? Todo lo bonito que ha tenido esta ciudad, desde el punto de vista arquitectónico, lo hemos tumbado. A veces para no hacer nada. Cuando los juegos Panamericanos, fue cuando se vio más el cambio de fisonomía de la cuidad. Todos querían mostrarles una ciudad más bonita a los visitantes, por eso tumbaron todo lo viejo y construyeron edificios, incluso en lugares que eran patrimonio de la ciudad. Y así, paulatinamente, hemos ido destruyendo la ciudad.

¿Qué es lo que más extraña de Cali?

El olor a camias y la brisa. Ahora hay pocas camias y la brisa ni se diga. Qué extraño de Cali… También los amigos, los que quedan aquí, los que se han ido y los que se han muerto o están locos.


ECHÁNDOLE UN OJO AL CINE

¿Qué piensa de las publicaciones independientes?

Yo sé el trabajo que es sacar una revista independiente, pues nosotros sacamos Ojo al cine en una época en que era todavía más difícil sacar una publicación, todo era hecho con las uñas. Sin embargo lo importante son los contenidos de la revista. Y en Colombia los contenidos de las revista son muy frívolos.

¿Qué lee?

Yo era una persona que consumía revista de una forma abrumadora. Yo estaba suscrito por ahí a unas 18 revistas, entre esas 14 de cine, algunas de arte y otras de música. Hasta que llegué a volverme uno de los nuevos pobres de Colombia, como muchos, y dejé de gastar tanta plata en eso. La gente decía que mi casa era como una peluquería, había revistas por todas partes. Ya me cansé un poco de eso y tampoco me quedaba tiempo para leerlas. Además me di cuenta de que yo me la pasaba leyendo sobre cosas que nunca estaba viendo, cosas que no llegaban al país.

Ahora, en general, leo muy poco. A mí me gusta es leer información y para eso he encontrado que el Internet es lo ideal.


LA U

Desde su experiencia como profesor, ¿cómo ve a la juventud actualmente?

La juventud lee muy poco, se informa muy poco y todo lo vuelven trivial. Si se va hablar de una exposición, se habla de una manera frívola. Si se va hablar de una película, no lo hacen analistas del cine, sino comentaristas que resumen el argumento y ponen unas estrellas ahí. Menos mal estos tipos no califican hoteles porque sino imagínese.

Y es preocupante eso, porque uno le está enseñando a jóvenes sobre cine y ellos creen que el cine lo inventó Oliver Stone, Steven Spielberg o Quentin Tarantino. Vaya uno a hablarle a una persona menor de 24 años de que existió un señor que se llama Luis Buñuel o Truffaut o Bergman y verá que ninguno sabe de ellos.

En este momento cuando más información puede haber, es cuando la juventud está menos informada. Y no sólo la juventud, todas las personas en general.

¿La educación colombiana ya puede formar verdaderos cineastas o es mejor ir a educarse en escuelas extranjeras?

No, ya no es necesario irse. Ya no es necesario ni siquiera estudiar. Para aprender de cine no es sino tener un amigo que vaya a hacer un película y uno meterse a trabajar ahí y aprende todo. Hay que pensar que el fenómeno de las escuelas de cine sólo comienza a finales de los 40 y principios de los 50, pero ninguno de los grandes directores fueron a escuelas de cine. La otra escuela es ver cine tres veces al día y ahora con el DVD, uno puede ver casi todas las películas. Y esta otra cosa maravillosa que es la piratería, también permite llegar a todos.


NUEVOS FORMATOS

Hoy en día existen festivales y personas expertas en hacer cine con cámaras de celulares. ¿Qué piensa usted de esta nueva forma de hacer productos audiovisuales?

Esto tiene que ver mucho con lo que decía Glauber Rocha en la época de los 60, con todos sus manifiestos y ensayos, donde se hablaba del cine imperfecto, del cine alternativo. Él decía que “ para hacer cine se necesita sólo una idea en la cabeza y una cámara en la mano ”. En ese momento de pronto no era posible, porque hacer cine, así fueran con súper ocho, era muy costoso. Pero ahora con los medios digitales, ya un casete vale en San Andresito qué, $9.000, y dura una hora, y unas cámara que aunque uno tenga Parkinson no hay problema. Entonces yo creo que ya lo que falta ahora es la idea en la cabeza, eso es lo que no se puede comprar, el talento.

El vuelco del Cangrejo

Publicado en la REVISTA EL CLAVO, edición 29, 2007 .

Un artículo que realicé hace algún tiempo y que todavía es vigente porque por fin mi amigo Papeto está editando esta película, su Ópera Prima.

Una visión alternativa del Pacífico colombiano

El vuelco del cangrejo es un proyecto que nació en la Universidad del Valle como trabajo de grado de Oscar Ruiz Navia. Cuenta con el apoyo del director y guionista Oscar Campo, su mentor y guía durante el proceso de creación.

Al iniciar el trabajo de grado, “Papeto” —como le dicen a Oscar Ruiz sus amigos—, quería hacer un cortometraje en cine. Sin embargo, hubo un hecho que cambió todo. “Cuando vi La sombra del caminante, una película que realizó Ciro Guerra en la Universidad Nacional, —dice Oscar Ruiz— pensé; si este man hizo una película en video con diez millones de pesos, yo por qué no. Fue ahí cuando empecé a desmitificar un poco la idea de hacer un corto en cine”. Ahí empezó el camino de El vuelco del cangrejo, una historia que habla de un lugar lejano de la ciudad, de un viaje que un hombre hace rumbo al Pacífico colombiano y el impacto que le genera el choque cultural con todo lo que se encuentra ahí.

Esta es una película sencilla, minimalista y económica, donde comúnmente la visión del productor y el director están muy ligados. En un principio, Oscar Ruiz quiso producirla independientemente, por lo cual en el 2006, fundó Contravía Films, una productora independiente con la que produjo y dirigió el reportaje En La Barra hay un Cerebro. De éste surge su primer guión de El vuelco del cangrejo, que finalmente se rodó a finales de 2008 y actualmente está en la etapa de postproducción.

Mientras viajaba investigando la historia, Oscar se encontró con La Barra, un pueblo del Pacífico, en donde estaba la historia que necesitaba. Ahí conoció a Cerebro, un pescador que tiene una filosofía de vida muy diferente a la tradicional. Este nativo hospeda en su casa a personas del interior del país y del extranjero, donde ha sido testigo del impacto que ha generado la visita de ellos a este lugar.

Este proyecto pretende ser el ejemplo de lo que su director denomina cine de autor. “Para mí —comenta Oscar— el cine de autor es tener una conciencia muy fuerte sobre quienes somos. Lo que yo quiero con el cine es buscar una identidad que no obvie nuestros problemas y que ponga en tela de juicio ideologías y formas de ver el mundo que están impuestas. Por eso El vuelco del cangrejo busca un territorio olvidado que es el Pacífico, en el cual hay toda una manera de ver el mundo muy diferente, hay toda una serie de personas que son colombianas y que no han tenido un espacio en televisión más allá de la negrita con el chontaduro riéndose. Para mí, el Pacífico es una zona en crisis, un lugar triste y melancólico”.

Esta película es un caso especial por el carácter alternativo que tiene. Es un cine más comprometido con la realidad, más poético, más reflexivo y a su vez masivo (se exhibirá en salas de cine de todo el país). La estructura narrativa que se diseñará son planos secuencias que van evolucionando en la narración, buscando el sentido al interior del plano, ubicando la cámara en lugares no habituales y dejando que los personajes se mimeticen con el entorno en atmósferas suaves. Además contará con nuevos rostros, tanto actores naturales como actores desconocidos.

Recientemente participó en el Talent Campus Buenos Aires 2007 organizado por la Universidad del Cine en cooperación con el Berlinale Talent Campus y el IX Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, de donde Oscar Ruiz llegó convencido de que “las personas en El Vuelco del cangrejo van a ver algo que no ven todos los días”.

La cinemanía caleña


Repasando la historia

El bicho del cine picó a Cali desde su llegada a Colombia. La invasión de la cinesífilis (una especie de virus que se contagia entre cineastas) se dio en 1922 cuando, en las afueras de la capital vallecaucana, se llevó a cabo el rodaje de la primera película hecha en nuestro país: María, una cinta melcochuda basada en el libro de Jorge Isaacs. Desde ese momento Cali no sólo figuraría como escenario de múltiples historias —algunas de ellas bañadas en sangre— sino que comenzaría a engendrar cinefílicos que desde muy jóvenes verían en las películas la manera de expresarse, exorcizarse e incluso lucrarse —cosa que en los primeros realizadores fue apenas una ilusión—. También en Cali se dieron, en los años cuarenta, los primeros intentos de hacer industria cinematográfica con la radicación de las sedes de Calvo Film Company y Colombia Films Company, dos empresas que proyectaban a la ciudad como una posible cuna de cineastas. Y no se equivocaron, pues a pesar de que acá no se haya creado una verdadera industria (todavía) y no se rueden tantas películas como en la capital del país, esta ciudad lo que ha dado es gente amante del cine.

El gusto de la juventud caleña por el ‘séptimo’ arte se remonta a los años setenta con el movimiento que promovían, los ya fallecidos, Andrés Caicedo y Carlos Mayolo, al igual que los cuchos, perdón, duchos del cine, Luis Ospina y Ramiro Arbeláez, quienes se gozaban el cuento de ver películas todo el tiempo. Una adicción que ha marcado fuertemente a todos los realizadores que los sucedieron, quienes en su mayoría se han formado consumiendo gran cantidad de películas en pequeños cine clubes, como alguna vez lo hicieron estos veteranos del cine en el, ya extinto, Cine Club de Cali. Fue precisamente así como empezó el amor de muchos de los actuales directores de cine más reconocidos como Óscar Campo (Yo soy otro), Antonio Dorado (El Rey), Jorge Navas (Alguien mató algo) y Carlos Moreno (Perro come perro), todos ellos caleños y cinéfilos empedernidos.

Es que en esta ciudad la enfermedad por el cine no sólo contagió a profesionales en la materia, también ha habitado con los ciudadanos del común, quienes se han destacado por buscar en el cine, además de entretenimiento, buenas historias.

La nueva generación cinéfila

La lista de jóvenes caleños que se están moviendo alrededor del cuento de la cinematografía es bastante larga. Para la muestra, están los egresados de la Universidad del Valle —semillero de cineastas por naturaleza— que se destacan en festivales internacionales y cuyos nombres comienzan a sonar en el mundo del cine colombiano. Ese es el caso por ejemplo de Óscar Ruiz Navia, un pelado que empezó su contacto con la Universidad del Valle mucho antes de iniciar la carrera allá, cuando logró participar como asistente de producción en el rodaje de Cali calabozo, un mediometraje que realizó Jorge Navas como tesis de grado para dicha universidad.

Desde ese momento comenzaría en Óscar el afán por producir cortometrajes, documentales y videos experimentales, que habría de ir puliendo mientras estudiaba Comunicación Social. De igual manera, combinaba su creatividad con la “escuela del rodaje” que empezó a tener en largometrajes como El Rey de Antonio Dorado y Yo soy otro de Oscar Campo, donde trabajó como asistente de fotografía. También fue primer asistente de dirección del largometraje Perro come perro de Carlos Moreno (Sundance Film Festival 2008). En este momento, a sus 26 años de edad y con este recorrido en el cine, está a punto de rodar su ópera prima El vuelco del cangrejo, “una historia que habla de un lugar lejano de la ciudad, de un viaje que un hombre hace rumbo al Pacífico colombiano y el impacto que le genera todo lo que se encuentra ahí. Es una película de cine de autor que pretende ser masiva” comenta el propio Óscar.

Este filme que será coproducido por Contravía Films —empresa de Óscar—, M Films (Colombia) y Arizona Films (Francia) ya ha recibido varios reconocimientos entre los cuales se destaca el premio de producción de Global Film Initiative (Estados Unidos 2007), la selección en el III Encuentro de Coproducción del Festival de Cine y TV de Cartagena y en el Open Doors del 61º Festival del Film Locarno (Suiza 2008).

Sin embargo, ése no es el único caso de pelados univallunos que andan incursionando fuertemente en el cine de nuestro país, pues actualmente hay trabajos muy interesantes alrededor del cortometraje, entre los cuales vale la pena destacar Sin decir nada y Escondite. El primero, de Diana Montenegro, “es la historia de Sofía, una adolescente de 14 años que se siente atraída por Verónica, una compañera del salón para la que ella es invisible. Es una exploración de cómo es una primera atracción adolescente y, en este caso, entre personas del mismo sexo”, en palabras de Diana. Este cortometraje ganó un India Catalina en el pasado Festival Internacional de Cine de Cartagena y ha viajado por diferentes festivales en países como México, Inglaterra, Francia, Estados Unidos y Argentina. Ahora está compitiendo en un festival que es sólo para estudiantes de escuelas de cine que se realiza en Hollywood y fue el merecedor del premio del público en el 31º Festival de Video de Tokio.

De igual manera Escondite —el cortometraje de Marcela Gómez que narra la indecisión de una niña de 10 años por viajar a Estados Unidos a reunirse con su madre que hace cinco años no ve—, es un proyecto que ha sido seleccionado en más de 25 certámenes que incluyen el Mejor Ficción MUDA Colombia 2007 y la Segunda Mención del Jurado Festival Iberoamericano de Cortometrajes Imágenes Jóvenes.

Es así como el sello de la universidad más tradicional de Cali ha marcado la parada en el cine colombiano y ha contagiado del bicho cinéfilo a más de un joven que estudia Comunicación Social.

Una incubadora que no parará

Hoy son muchos los estudiantes de diferentes universidades privadas que ya empiezan a labrar su camino y a entrar en la escena del cine, la cual ha sido protagonizada directamente por Univalle. Un ejemplo de ello son Juan Lorza y Katherine Vásquez, recien egresados de Comunicación de la Javeriana, quienes como proyecto de grado presentaron un guión basado en un reportaje de Germán Castro Caicedo que se llama Linda Iris, ¿usted me ama? del libro Con las manos en alto, el cual fue seleccionado en la categoría de Desarrollo de Guión, en la convocatoria del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico de Colombia en el 2007. Ahora, un año después del proceso de acompañamiento con Beatriz Novaro (guionista y escritora mejicana asignada por el Ministerio de Cultura), el guión está listo para la preproducción.

Obviamente aquí se escapan muchas historias que están haciendo varios paisanos en este momento, los cuales de seguro seguirán buscando cómo contagiar al país entero de la epidemia de la cinesífilis, de la cual hemos sido (felizmente) víctimas muchos caleños.

Los viajes del viento

La nueva aventura fílmica de Ciro Guerra

Publicado en la Revista El Clavo. Edición 45 - 20009.

“Ignacio Carrillo, un juglar que durante años recorrió pueblos y regiones llevando cantos con su acordeón, toma la decisión de hacer un último viaje, a través de toda la región norte de Colombia, para devolverle el instrumento —supestamente del Diablo— a su anciano maestro, y así nunca más volver a tocar. En el camino, encuentra a Fermín, un joven cuya ilusión en la vida es seguir sus pasos y ser como él. Cansado de la soledad, Ignacio acepta ser acompañado, y juntos emprenden el recorrido desde Majagual, Sucre, hasta Taroa, más allá del Desierto de la Guajira, encontrándose con todo tipo de aventuras y encuentros. Ignacio tratará de enseñar a Fermín un camino diferente al suyo, que tanta soledad y tristeza le trajo”.

A simple vista éste parece ser el argumento de una de esas historias de antaño que nos contaban los abuelos, donde la fantasía estaba en los personajes míticos colombianos. Pues bien, ésa es precisamente la intención que tiene Ciro Guerra con su segunda película Los viajes del viento. “Un viaje hacia la mitología y las tradiciones de esa Colombia que no conocemos y no hemos visto”. Un viaje que inició cuando Ciro escuchó en la universidad a uno de sus compañeros referirse al Vallenato de manera despectiva, despertando en él unas profundas ganas de encontrar y resaltar lo bello de nuestras raíces.

Como parte del viaje que emprendería Ciro a partir de ese entonces, empacó maletas y se aventuró en el rodaje de su primera película La sombra del caminante. Un filme que muchos expertos del cine alabaron y que le permitió conocer otros parajes donde aprendería y armaría parche para producir su segunda película, que sería más ambiciosa. “La Sombra, fue una película con muy escasos recursos —comenta Ciro—, en cambio Los Viajes, es una coproducción entre Alemania, Holanda y Argentina, apoyada por el Festival de Cannes y el de Berlín, pero con actores y colores del norte de Colombia. Ésta es una película con un color muy intenso y muy luminosa. La anterior película fue filmada en formato digital y ésta en súper 35 mm, con formato panorámico que es la primera vez que se hace en Colombia. Es una gran apuesta de producción, con 80 locaciones, más de 100 personajes y mil y pico de extras, filmada en cinco departamentos”.

Sin embargo, Los viajes del viento, más que una película de grandes recursos económicos, es una cinta que resalta lo bueno que somos lo colombianos. Es una historia que muestra lo maravillosos que podemos llegar a ser, lo hermoso que es el país, lo rico de su cultura y diversidad. “Es una invitación a redescubrir esa Colombia que somos realmente”. Una invitación que hace Ciro a través de una película con una fotografía llena de paisajes colombianos, actores de la región que encarnan personajes particularmente fuertes, una banda sonora con aires caribeños y un montaje dinámico que permite descubrir cuadro a cuadro cómo les cambia la historia a Ignacio y Fermín.

Ahora, como si Los viajes del viento fueran una fábula que va de generación en generación, Ciro Guerra y todo su equipo de producción, esperan que muchos la vean, para que el perro, el gato y el ratón, hablen de este peliculón… y por ahí de paso, puedan comenzar a soñar con su siguiente producción.

Adiós Mayolo. ¡Ah, dios que fuiste!


Hace seis meses (aproximadamente) viajé a Bogotá para hacer algunas de las labores periodísticas que realizo para EL CLAVO. En aquel entonces me enteré de la muerte de Jaime Osorio, un reconocido cineasta colombiano, que ‘escribió’ parte de la historia que se está formando del cine hecho por colombianos. En ese entonces me sorprendió mucho que el día de mi partida, fuera el mismo día del velorio de este cineasta. Aquella noche, lo que sería una celebración antes de mi regreso, se convertiría en un desfile de invitados cabizbajos. Todos venían de negro. Todos sentían tristeza. Todos sufrían por la muerte.

Irónicamente, o sorprendentemente. El sábado pasado (03-02-2007) cuando venía de la capital para mi natal Cali, me enteré en el último momento, que Carlos Mayolo se había muerto. No podía creer que de nuevo coincidiera mi partida, con la muerte de otro cineasta que, aunque para muchos estaba muerto hace rato, para otros era un gran maestro. Un escritor y director que -con mucho olfato- dejó un gran legado en la historia del cine en nuestro país.

Mayolo, loco, sórdido y genial. Caleño que enmarcó la ciudad en sus películas. Que en la televisión dejó huella. Y, que hoy no está.

No sé que es más triste, si la muerte que me tomó por sorpresa, o el suicidio lento -quizá nunca conciente- al que se había encaminado hace ya varios meses.

La noche del sábado estuve a media cuadra del velorio de Mayolo. No entré. No me acerqué. No tenía porque hacerlo. Mi fobia a los velorios y entierros –o el respeto-, no me permitió ver por última vez la cara, del hoy transformado, Mayolo. Simplemente pasé por ahí. Pasé en medio de los curiosos, dolientes, desconocidos, amigos y bulto de humanos. Pasé con la sensación que de nuevo la muerte se llevaba los cineastas a mi paso por la capital. Pasé dando un adiós desde lejos, para volver sorprendido de esta mala casualidad.


CinEstres... CinEscribir... CinExistir

Desde hace bastante no tecleaba en este ambiente. No metrallaba por acá. Aquí, donde tantas noches me desvelé y tantos personajes encubé. Muchos amados. Varios inmortales. Otros que no se dejan llevar. Algunos transparentes, que se esconden en los rincones más profundos de mi imaginación. Y, aquellos que me gritan todos los días, retándome y haciendo que hoy “Pepito Metralla perdiera la guerra”.

Es difícil contar qué ha pasado, porque ni siquiera yo lo sé. Es ese momento de la película en la que se debe cortar, cortar y cortar, para no aburrir al público más.

Un cuento que no termina. Violeta y Santiago en coma. Mariana no se merece una letra más. Jacobo no deja de escribir y tirar a la basura todo lo que hace. La fantasía poco atractiva y el ambiente más fantástico que nunca. Es curioso ese estado de plenitud, en donde se ha llegado a la costumbre del bien para dejar de lado lo bueno del mal.

Compromisos no pretendo hacer. Por contrato (aún) no quiero escribir. Por placer personal si que sí. Es por eso que hay que retomar la cinta dejada en el pasado, si es necesario quemarla. ¿Para qué guardar basura?

No es lo mejor. No es nada. No es el día gris. Es algo que no sé qué es.

Crimen Ferpecto


Título original: "Crimen Ferpecto"
Director: Alex de la Iglesia
Guión: Jorge Guerricaechevarría y Alex de la Iglesia
Dir. fotografía: José L. Moreno
Género: Comedia
España, 2004.







Si algo anhelo al entra a una sala de cine, es encontrarme con una película que me entretenga -a diferencia de lo que podrían pensar los críticos “mamertos” de cine, que no pueden ver una película si no es de un gran valor artístico-. Esto no quiere decir que no ame el otro tipo de películas, las ‘intelectuales’, sino que me conformo con que, el arte del entretenimiento cumpla con su función; entretenerme. Y, por supuesto, ir a ver a Alex de la Iglesia, es ir a ‘cagarse’ de la risa toda la película, es decir, a entretenerse como loco.

Crimen Ferpecto es una película que interactúa con el espectador, al punto de hacerlo cómplice de los desquiciados planes de Rafael (Guillermo Toledo) y voyerista de todas sus relaciones. Cuenta con dos narraciones, una que se le hace al espectador, en donde Rafael nos comenta de su vida y planes frente a la cámara. La otra, es la que narra las situaciones que se viven en el ‘mundo’ de Rafael y la tienda Yeyo’s, en donde se desenvuelve todo el inverosímil suceso del asesinato accidental de Don Antonio, del cual el único testigo fue Lourdes, una horrible trabajadora que aprovecha su complicidad, para hacerse con el galán y convertirlo en su esclavo.

El humor negro de la película supera la verosimilitud de la misma. No importa que pasara con la resolución del asesinato. No importa si en la realidad pueda suceder algo tan complicado como asesinar y, tan cómico como desaparecer las evidencias. No importa si se burla del espectador o con el espectador. Lo importante es que, nada de eso importa, porque es humor y cumple con su función, hacernos reír.

Alex de la Iglesia nos ha acostumbrado a ese tipo de propuestas en donde juega con la cámara, con los personajes, con la fotografía y hasta con nosotros, quienes seguimos asistiendo fielmente a sus películas ferpectas.

Habana Blues


Título original: "Habana Blues"
Director: Benito Zambrano
País: España
Año: 2005
Género: Drama
Producción: Hispano-cubano-argentina









Para la historia del cine la musicalización de los filmes ha jugado un papel muy importante, incluso en la época del cine ‘mudo’, se proyectaban las películas con música en vivo. Imagínese, qué seria de los clásicos de Chaplin sin su acelerada banda sonora (realizada por él mismo) que enriquecía los actos tragicómicos de Charlotte. O cómo habría sido la grandiosa batalla del “Acorazado de Potemkin” si no se apoyara con la música que incrementaba el horror de la guerra.

Un ejemplo preciso en donde la música hace a la película y la película a la música, es “Habana Blues” Bello filme de producción Hispano-cubano-argentina que expone el sueño de dos cubanos, Ruy y Tito, por exportar su música y demostrar al mundo que Cuba es un nicho de grandes artistas. Sin caer en situaciones comunes y música tradicional (como lo es el son cubano), esta historia se narra al ritmo de las canciones, el saxofón y las voces de los personajes, que cantan y cuentan toda la vida de un artista en cuba, los dramas íntimos que los han inspirado, sus vidas familiares y su grandiosa amistad.

Apreciar una película latinoamericana con esta calidad da mucho placer, es una clara demostración de que las producciones en este continente, se pueden hacer con compromiso y talento. La fotografía es limpia y el escenario de la Habana encaja perfectamente como apoyo a la puesta en escena. Adicionalmente se tiene dos grandes interpretaciones de Alberto Joel García (Ruy) y Roberto Sanmartín (Tito), que involucran al espectador hasta el punto de hacerlo cómplice en sus sueños, aventuras y odiseas, que trae consigo ser artista en un país comunista y además tercermundista.

Algo de las tres equis

Hace poco que revisaba y organizaba mis videocasetes (VHS), unas reliquias que guardo con recelo, me encontré con uno de esos casetes que no tienen ninguna marca ni etiqueta para saber lo que está grabado y, como la cuestión era organizar mis películas, documentales y videos, inserté dicho casete para ver a que categoría pertenecía.

Lo primero que me llamó la atención antes de meterlo, fue ver que la cinta estaba como en la mitad, es decir, parecía que la última vez que lo había visto, no lo terminé. Habrá sido por qué era muy malo, o por qué hacía parte de los videos caseros, que siempre deja uno sin terminar? No sé, tocaba averiguar...

Cuando hundí play comenzaron los gritos placenteros y a deslumbrarse el antiguo mete saca en un primerísimo primer plano, donde todo era explícito. ¡Claro!, el videocasete sin etiquetas era una película porno que tenía desde hacía mucho tiempo y que por supuesto no podía tener el nombre en su carátula, pues podía haber corrido el riesgo que mi madre la viera en mi habitación y comenzara con las preguntas incomodas, que en mi época de “cinéfilo xxx” no podía haber respondido.

Haber visto de nuevo las escenas de sexo explícito en mi televisor, me recordó que aquella situación, era y es, muy común en la época donde estamos madurando (tanto hombres como mujeres) y las inquietudes por el sexo llegan. Intuitivamente, todos en ese momento, nos remitimos a este tipo de cintas, donde todo se puede apreciar a flor de piel. Sin embargo, lo que tal vez muchos de los amantes de este género del cine no sabe, es que nació como documental. Si, casi al momento que el cine nació en Francia, ya se estaban haciendo, por encargo, películas con alto contenido sexual, que solamente pretendían reflejar imágenes en movimientos de una pareja follando.

Pero al pasar el tiempo este tipo de películas cobró un cambio rotundo, no necesariamente en su contenido, sino en la forma en que se producían, debido al gran interés comercial. En los setentas, década del "destape", en dónde las reminiscencias de los gloriosos y maravillosos 60´s aún perduraban en algunos espíritus hippiescos perdidos en el espacio, las películas porno eran una buena manera de experimentar, no solamente con personas de “oficio” (prostitutas como en sus inicios), sino con actores “profesionales” y técnicas de montaje para crear continuidad y poderío en las escenas donde el tiempo de duración es muy importante.

Es aquí donde tiene lugar la primera película xxx (Garganta Profunda) con historia y actuaciones, propiamente no muy acertadas, pero que sin duda marcaron un mito en el cine porno. Esta película fue el impulso para que la industria pornográfica sea lo que es hoy en día, donde se producen miles de películas al año con el mismo contenido, variando los escenarios y las historias, que no van más allá de cruzar tres palabras antes de llegar al repetitivo acto sexual.

Si algo queda claro tras ver una de estas primitivas películas es que el género ha evolucionado "artísticamente" muy poco. Es, probablemente, el género que más ha crecido en el aspecto económico pero menos en el aspecto "creativo". Quien diga que dentro del porno hay clases y que a él le gusta el porno con argumento, está intentando dar lustre a un tipo de cine que sólo tiene una función para el espectador que lo consume... esa misma función que ha hecho que vayan desapareciendo las salas X (cabinas de sex-shops aparte) pues los pornófilos de pro prefieren ver este tipo de filmes (que ni siquiera se ruedan ya en celuloide sino directamente en vídeo) en la comodidad e intimidad de sus hogares... con el cuarto de baño bien a mano.

Aunque actualmente, la industria pornográfica es muy grande y existen estrellas reconocidas a nivel mundial, festivales donde premian todo tipo de categorías y es muy fácil su acceso, siento que el gusto por apreciar la “realidad” en este tipo de películas, sigue vigente. Piensen no más en la cantidad de mensajes que se reenvían por Internet con alguna “universitaria” teniendo sexo o posando desnuda para hacerse un billetito extra. Además de la cantidad de videos caseros que se hacen las propias parejas (famosas y no famosas) que llenan más las expectativas de los pornófilos, que las “grandes” producciones, donde el argumento no existe y las escenas redundan.

Quizá verse reflejado en la pantalla, sea lo más importante para todo cinéfilo, en materia pornográfica o en cualquier otra materia. O qué piensa usted?

Arte, industria y entretenimiento

Según los críticos y los conocedores del “séptimo” arte, cuando uno se va a ver una película debe tener conocimiento de la historia (o carrera) que han hecho sus directores y guionistas, además del contexto social de la época en que se narra la misma y el periodo en que se hizo. Todo esto está muy bien para los grandes intelectuales y para algunos mamertos que queremos mucho este arte, pero ¿qué pasa con el espectador promedio?, con ese despistado que va al cine simplemente a ver un filme que le agrade y lo entretenga, o es qué, ¿acaso este arte, como muchos otros, no se hicieron para eso?

Repasando la historia, el cine nació por un afán de inventar algo que pudiera proyectar imágenes en movimiento. Los hermanos Lumière, inquietos por la ciencia, proyectaron una película-documental en Francia, el día 28 de Diciembre de 1895 en el #14 del Bulevar de los capuchinos, mostrando la llegada en tren de los asistentes a la misma. A partir de ese momento comenzaría la evolución del cine transformándose en arte e industria, principalmente para entretener, pero que al paso del tiempo ha tenido impacto en diferentes áreas como la política (con cine soviético), la literatura (en las adaptaciones), la ciencia (con los avances tecnológicos), entre otras, pero principalmente el compromiso mayor que ha tenido el cine, es la mente del espectador, quien en últimas es el que se lleva unas imágenes como recuerdo, que pueden afectar (entiéndase por entretener o confundir) su comportamiento.

Retomando al espectador promedio, que normalmente ha sido consumidor de las películas de Hollywood por las condiciones del mercado, viene otro dilema en esto de ver películas, porque no falta la discusión absurda de tener que diferenciar las películas que son de industria y las consideradas artísticas. Discusión que simplemente la redujo a la siguiente pregunta, ¿qué sería del cine sin la industria? y sí lo que les molesta es que el mayor productor del mundo sea Estados Unidos y que además, como dicen los mamertos, la mayoría de sus películas son “basura”, yo les diría lo siguiente: como cualquier industria existente en la Tierra, todas tienen derecho a sacar lo que sea al mercado y es el consumidor el que elige si les da vigencia o no. Así que no entiendo porque todavía hay personas que hacen protesta en contra del cine de Hollywood, si ellos por cuestiones del destino (dos guerras mundiales) supieron aprovechar el momento y se adueñaron de la mayor parte del mercado, además de haber aportado al cine grandes como Griffith, Welles, Kubrick, Coppola, Burton, entre muchos otros más.

Entonces que sería lo ideal en este arte, ¿qué nos ponga a pensar?, ¿qué se haga política?, ¿qué se evalúen los conflictos sociales del país originario?, ¿que nos enseñe algo de historia?, ¿qué nos haga reír y llorar?, ¿que sirva como distracción los fines de semana?, ¿qué nos entretenga?... no sé, para mi serían todas juntas, porque el cine, al igual que los libros, es un aporte cultural para los individuos que los leen o los ven, como diría Andrés Caicedo en uno de sus artículos para la revista “Ojo al Cine”:

“Lo que comenzó siendo la distracción ideal para analfabetos, es hoy el arte de los analfabetos (…) Pero es también el arte de los intelectuales (…) Pero ante el fenómeno de la proyección, el analfabeto y el intelectual cuentan con los mismos instrumentos de aprehensión: la vista y el oído. Es probable que un individuo de ciudad no tenga contacto con el libro, es improbable que no lo tenga con el cine”.

Del tijeretazo de Rosario

Cuando me fui a ver la última película colombiana en cartelera – Rosario Tijeras – me toca confesar que lo hice en dos ocasiones. No porque la película fuera difícil de entender o porque me hubiera encantado tanto para repetirla, sino, porque la primera vez, me llevé una gran decepción al enterarme de como habían transformado la novela de Jorge Franco en esa historia, que poco tenía que ver con lo muy bien narrado por el paisa. Sin embargo, en una charla con un gran amigo, donde yo le comenté mi mala impresión frente a esta película y mi reniego por el boom que los malditos paisas habían hecho para tan poco, me recomendó repetírmela desapegado del libro y apreciar simplemente la adaptación que propusieron, en donde por supuesto habían errores de narración, pero de igual manera habían varias escenas muy buenas, que rescataban la película. Es así como llegué a vérmela por segunda vez.

En esa ocasión declaro que fue difícil no estar prevenido y desde la primera escena en la que sonó el disparo que mataría a Rosario, me mortifiqué pensando en el personaje que lo hace en el final, pues los lectores de la novela, sabíamos que no podía ser él. Luego respiré profundo y alejé mi concentración del libro para disfrutar de la adaptación de Rosario Tijeras en el cine. Durante esta proyección me entretuve más que la primera vez y por varias ocasiones me dejé llevar por el drama de amor-impotencia de Antonio (excelentemente interpretado por Unax), la comedia de la idiosincrasia colombiana, al momento del pre-entierro de Johnefe y la repugnancia que produce la violación de Rosario, la cual se mostró con una metáfora del padrasto hurgando en un huevo, escena que a mi parecer es la más bella de todo el filme.

De igual manera en esta ocasión ya no me parecieron malas las interpretaciones de los actores principales, porque viendolo bien, cuando exigieron a Flora Martínez a ser mala, como en el momento en que va a matar al asesino muerto de su hermano, lo hace muy bien, además el “niño bien” interpretado por Manolo Cardona fue muy natural y ni hablar de Antonio, que como lo dije antes fue impecable. El problema que realmente yo creo haber detectado en la primera vez no fueron los actores, sino más bien, una falla en la dirección de ellos y la intención que se le quiso dar, donde nunca se mostó la demencia que producía Rosario a sus amantes, la tensión del momento que se vivía en Medellín por esa época y la mala relación que existía entre Rosario y su madre - muy bien interpretada por Alejandra Borrero-, quien a propósito se sintió defraudada por lo que vio en la pantalla, al afirmar en una entrevista “…dónde quedó la película que filmé, para la cual me preparé mucho…”.

Al salir del teatro después de repetirme Rosario, me quedó un sabor no tan amargo de esta realización colombiana. Ya que no se puede criticar la adaptación solamente, porque haya sido un poco alejada de la novela, pues lo mismo sucedió en su momento, cuando Kubrick adaptó Lolita; película que no tenía nada que ver con el libro, pero que después fue considerada una gran obra para el cine. Guardando las proporciones, espero de todo corazón que la historia se encargue de Rosario de la misma forma que lo hizo con Lolita.